miércoles, 31 de marzo de 2010

RONDÓ VENECIANO. CAMINANDO POR ATENAS.

Cuando nos despertamos, ya habíamos atracado en el Puerto de Pireo, situado a orillas del Golfo de Egina, en las proximidades de Atenas. Así, que tras desayunar, tomamos nuestras mochilas para pasar el día caminando por Atenas, y pasamos por última vez ante el magnífico hall del buque Empress, que tantas veces habíamos crucado o ascendido en sus ascensores durante estos días de crucero RONDO VENECIANO, en el que habíamos navegado desde Venecia hasta Atenas, a través de los mares Adriático y Mediterráneo.




Al preparar el crucero, habíamos leído en los activos foros que los cruceristas mantienen en Internet (CRUCEROMANIA, LOS VIAJEROS, INFOCRUCEROS…) que dada la distancia existente desde el Puerto de Pireo, a la Acrópolis, y desde esta al aeropuerto, era casi imprescindible el contratar una de las excursiones que nos ofertaba Pullmantur, y así lo hicimos, y pasamos por última vez por el magnífico hall del buque Empress y sus ascensores.




Para ello, retiramos nuestras maletas de entre la “exposición de maletas” de la estación marítima, y las llevamos al autocar, que nos acompañaría en todo momento durante el día, junto con una magnífica guía que nos relataría todos los entresijos de la ciudad y de sus monumentos.

Pasamos por los tres Puertos del Pireo, para penetrar en Atenas y desplazarnos a visitar el la Acrópolis, donde desde el primer momento disfrutamos de este espacio, que nos transportó a la Grecia Antigua.
Cuando nos encontramos ante ese lugar que tantas veces hemos visto en nuestros libros de historia. Que tantas veces hemos estudiado, no nos lo podíamos creer… ¡estábamos en la Acrópolis!

LA ACRÓPOLIS:



Sí, ya estábamos ante este conjunto monumental que se levantó hace veintiséis siglos. Cuando atravesamos la puerta de entrada, encontramos nada más comenzar a ascender, el Teatro de Herodes Ático, y tras él una gran parte de la ciudad de Atenas.


Continuando la subida hacia la Acrópolis, nos encontramos con los Propileos, donde nos encontramos tanto los que queremos disfrutar de la visita a las ruinas, como todos aquellos que han terminado su visita, unos subiendo las escalinatas y otros descendiéndolas. Pero aún con la aglomeración e visitantes, encontramos un lugar, para poder apreciar las columnas del Templo de Atenea Niké.

Nada más entrar, también pudimos contemplar el magnífico trabajo de reconstrucción que están llevando a cabo, para cambiar las graparas de hierro por titanio y realizar piezas nuevas piezas bien diferenciadas, que llenan los huecos de construcción que no se han podido localizar, pero empleando también mármol blanco.



Una vez pasados los Propileos, no encontramos con la majestuosidad del Partenón a nuestra derecha, con sus ocho columnas en su fachada principal, y todo el trabajo que realizaron en este templo para corregir los defectos naturales que nuestro ojo produce al ver, ya así curvaron el suelo del templo, inclinaron y abultaron las columnas, dejaron una distancia desigual entre las columnas.

A nuestra izquierda, está el Erecteon, que ocupa el lugar donde se dice que Poseidón clavó el tridente en la roca, y donde brotó el olivo de Atenea, en su contienda por la ciudad de Atenas. En este templo se encuentra el famoso pórtico de las Cariátides, aunque los originales se encuentran en distintos museos del mundo.


Después de disfrutar de este lugar, de las maravillosas vistas que se tienen de toda la ciudad y también de realizar distintas fotografías.


Tras la visita a la Acrópolis, donde intentamos admirar cada detalle, cada rincón, tuvimos que bajar corriendo las escaleras, ya que perdíamos el autocar.



COMER SIN GLUTEN EN ATENAS:
Después, el autocar que nos dejó ante el Parlamento, con algo menos de una hora libre para comer. La verdad, un tiempo escaso, y máxime, dado que nosotros no podíamos comer como casi todos nuestros compañeros de viaje en un restaurante de comida rápida, y que a priori, además de por la escasez de tiempo para comer, era el día en que nuestros temores para poder alimentarnos bien y sin peligro estaban más a flor de piel.

Bajamos desde la plaza Syntagnma, a la calle Metropoleos, donde nos llamó la atención los puestos de frutas en plena vía pública. 


Justo frente a este puesto, en la misma calle Metropoleos,  vimos una terraza repleta de personas. Comprobamos que degustaban comida típica griega, y decidimos entrar. Mantuvimos una pequeña conversación con la persona que estaba en la puerta, para intentar exponerle nuestra problemática respecto a la celiaquía, y le entregamos una ficha en griego que habíamos extraído del  BLOG CELIACTRAVEL, y escuchamos sorprendidos: “no problem”. 

El restaurante se llamaba TZITZIKAS KAI MERMIGAS, y se encuentra en la calle Mitropoleos nº 12-14.  No teníamos mucho tiempo, pero tomamos como primer plato Faba y ensalada griega con fruta fresca y yogurt griego. De segundo un plato de carne con arroz y otro de carne estofada con patatas fritas en aceite limpio, de bebidas dos Coca Colas, y esto supuso 46.30 €. Sentimos no poder degustar los postres, pero no teníamos más tiempo, y no podíamos perder el autocar. Pero hemos de decir, que el trato, la preocupación del personal de este restaurante por mostrarnos sus exquisitos platos libres de gluten, la rapidez en servirnos conocedores del poco tiempo que teníamos, su profesionalidad, no la olvidaremos nunca.

Tampoco olvidaremos la decoración del local, que resulta  moderno y acogedor, decorado como una antigua tienda o colmado, con una zona en altillo, donde comimos. Y entre las curiosidades, los cubiertos y servilletas, se encuentran como en las cocinas de las abuelas, en el cajón bajo la mesa.

La pena, es que con el poco tiempo de que disponíamos, y ante el temor de perder el autocar que nos llevaría al aeropuerto, no hicimos ninguna fotografía de esteos riquísmos platos, ni del local.

¡Qué curioso!, desde los primeros días de preparación del crucero, esta es la comida que más temíamos de hacer, ya que sabíamso que teníamos que buscar nosotros el restaurante donde poder comer sin gltuen, y lo veíamos difícil, ya que no encontramos información sobre restaurantes sin gluten en Atenas, y al final ha resultado ser la mejor comida de todo el viaje, la más sabrosa, bien presentada, y sin temor ninguno a tomar gluten.

Y es que está claro, que en el caso de la alimentación sin gluten, lo principal es querer atender a un cliente celíaco, ya que “si se quiere, se puede”, algo que no ocurrió en el buque Empress de Pullmantur, donde tenían todos los medios, podían atendernos bien, pero está claro que los problemas de alimentación de los celíacos, para el jefe de cocina no son más que problemas de minorías.

CAMBIO DE GUARDIA:

Luego, echamos una carrera cuesta arriba hasta el Parlamento, donde pudimos contemplar el famoso cambio de guardia de los militares griegos, que nos resulto curioso, a la vez que sorprendente, por sus pasos, sus movimientos y sus paradas en difícil equilibrio.


Una vez visto el cambio de guardia, con el autocar aparcado enfrente, nos dirigimos al eropuerto de Atenas. Para facturar nuestras maletas, pasar los controles y colocarnos en el Boing 747 que nos llevaría nuevamente al aeropuerto de Madrid-Barajas.

Al despegar de Atenas, en parte tristes ante la finalización del viaje, y por otra parte felices por volver a casa y ver a nuestros hijos, a los que habíamos echado mucho de menos, recordamos la imagen de la ciudad blanca de Atenas, vista desde la Acrópolis.


Mientras volábamos, viendo atardecer entre las nubes, fuimos pensando en todo lo que habíamos vivido y realizado en este crucero, y también aquellas cosas y lugares que no pudimos hacer o visitar, y que en un principio nos habíamos propuesto realizar; como ver amanecer en distintos lugares y hasta ver algunas entradas a puerto; pero el tiempo no da más de sí, y en este crucero también era importante el mantener conversaciones con los compañeros de viaje, pasear por la cubierta sexta, tomar el aire  por la noche en la cubierta 11 y 12 después de haber disfrutado de un buen espectáculo, o perder la mirada viendo la estela en popa. Pero, también intentar descansar unas horas, para así poder caminar desde temprana hora en las distintas escalas del crucero y disfrutar de la visita lo máximo posible en tan escaso tiempo de estancia.

Pero, por supuesto que cuando el avión tomo suavemente tierra en el aeropuerto de Madrid-Barajas y tras esperar un buen rato a retirar nuestras maletas, pudimos volver a ver a nuestros hijos, y la alegría fue inmensa, ya que viajar es bonito, pero ver a tus hijos, y pensar que los vas viendo crecer y hacerse mayores, es para nosotros el mejor viaje que realizaremos jamás en nuestra vida.

PUBLICADO ANTERIORMENTE DEL CRUCERO RONDÓ VENECIANO 2009:


Desde los canales de Venecia, a la Acrópilis de Atenas.
Venecia de Noche.
Venecia de día.
Salida del puerto de Venecia por el canal Giudecca.
Caminando por Dubrovnik.

Día de navegación, por los mares Adriático y Mediterráneo
Caminando por la isla de Santorini
Caminando por la isla de Rodas.
Caminando por la isla de Mykonos.


DEDICATORIA:

Permitirnos que dediquemos este crucero, a una de nuestras madres, que  el pasado día 23 sufrió un grave infarto cerebral y una hemorragia. Pero que como gran luchadora y viajera que siempre ha sido (dentro de la extrema  gravedad en que actualmente se encuentra), sigue luchando como dice ella: “porque soy una niña de la posguerra”,  y  con dificultad, por las pocas fuerzas que la quedan,  nos relata (con la intención de hacernos felices), historias de la familia y de  sus  viajes, con detalle de cada  uno de los lugares que ha visitado. Pero, además, aún continúa soñando con el que tenía previsto realizar este año a Escocia.

 #escribimoslovivido

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