jueves, 11 de marzo de 2010

RONDÓ VENECIANO. CAMINANDO POR LA ISLA DE RODAS.

Después de dejar atras, al atardecer, la  ISLA DE SANTORINI, llegamos a las 8 horas, al puerto de Rodas. Si, ese puerto donde desde de pequeños, en las enciclopédias nos enseñaron  imágenes, donde se veía a un gigante, un coloso que dejaba pasar entre sus piernas a grandes barcos, y nuestra imaginación infantil corría rapidamente imaginámdonoslo aún más grande, de lo que en realidad tuvo que ser.


Lo primero que hicimos, fue subir a cubierta para recrearnos con la vista desde esa altura,  del maravilloso color azulado del mar y del cielo; de la exuberante vegegtación comparada con Santorini;  y por supuesto, apreciar la bella ciudad amurallada, donde nos llamó la atención, la variedad de estilos arquitectónicos, que demuestran, la mezcla de civilizaciones. Pero aparte de la muralla perimetral, el edificio que más destaca, es sin duda el Palacio del Gran Maestre.




También, destaca por su belleza, grandeza y solemnidad, la Mezquita de Solimán, así como otras mezquitas, con sus minaretes o alminares, e iglesias cristianas. Lo que hacen de la ciudad una mescolanza de las culturas que han pasado por la isla y que conviven en la actualidad, en los distintos barrios.


El puerto, se encuentra pegado a la ciudad vieja, y por tanto solamente tuvimos que caminar para llegar a la muralla. Pero cuando, entramos a través de la puerta de la muralla más próxima al puerto, sentimos rápidamente una pequeña decepción (algunas alegría), al comprobar, que desde tempranas horas del día, casi la ciudad entera es un gran bazar, que ocupa las calles, que oculta las fachadas con historia, y que convierte casi toda la ciudad en un gran mercado instalado en la calle. Aunque, a otras muchas personas, estamos seguros que esto es lo que les atrae de Rodas.


Esta sensación se tiene aún más, cuando, se sale de la primera zona comercial, y se llega a la calle de los Caballeros (Ippoton), donde pudimos admirar, como tendría que ser toda la cuidad si las tiendas existieran con escaparates y sin invadir las calles. 


Ya que la calle de los caballeros (Ippoton), es una calle bien cuidada donde no hay ninguna tienda, si algún banco que no rompe la estética. En esta calle, rápidamente nos imaginamos como tuvo que ser esta ciudad repleta de caballeros, de cruzados, de caballos y carros, con este empedrado diabólico… ¡Que majestuosidad de ciudad!


Si además pensamos que en ella han convivido como en el caso de la magestuosa ciudad de Toledo, las tres culturas (Árabe, Cristian y Judía) aún más espectacular.


Y si ya nos planteamos lo que tuvo que ser para sus habitantes el poder tener a la entrada del puerto el gran Coloso de Rodas, que miraba desafiante a la costa asiática de Turquía, con sus grandes fuegos. Pero también, lo que para los turcos, que se encuentran a tan solo 18 km, y que nuestros ojos sin problemas llegan a apreciarla, tuvo que suponer ver tal coloso desafiante frentes a ellos.


Realmente esta sensación de mercadeo, la olvidamos al ascender por la calle de los Caballeros y llegar al Palacio del Gran Maestre. Este palacio, que por su fortificación increible, sus distintas murallas, es más bien una verdadera fortaleza o castillo palaciego. Pero ante todo, es majestuoso, tanto por su sistema de defensa amurallado, sus salas, su gran patio de armas.

 
 
El palacio, es una fortaleza dentro de otra, y en el residieron diecinueve grandes maestres. El primer gran maestre fue un caballero francés llamado Foulkes de Villaret (1305-1319) que compró Rodas al almirante Vignolo de Vignoli (Señor del Dodecaneso). Los Caballeros de San Juan, permanecieron en la isla hasta el año 1522 en que fueron expulsados.

Realmente, el Palacio del Gran Maestre nos gustó, tanto por su interior, su exterior, su museo, y cada una de sus salas, así como cada uno de los mosaicos romanos y paleocristianos originarios de la Isla de Kos, que decoran los suelos de sus distintos salones, pasillos y habitaciones.


Nuestro consejo, es que si llegais en crucero a esta isla, y solamente os centráis en la ciudad de Rodas, como hicimos nosotros, disfrutéis de la mañana para visitar cada monumento, cada rincón, cada calle., y deejéis para la tarde la compra de recuerdos. 


Ya que dada la proximidad del barco,  se puede ir tranquilamente a comer al buque y volver a salir con más de dos horas libres para comprar, aunque, siempre habra a quien  le falte tiempo para decidirse en que comprar entre la gran cantidad de tiendas, o si no se es celíaco, en comer en alguno de las estupendas terrazas de los restaurantes que existen por toda la ciudad. 


Como se ve en las fotos, los buques están pegando a la ciudad, y entre otras cosas, y a nuestro parecer  afeando las vistas desde la ciudad antigua, pero hemos de tener en cuenta, que si deseamos llevar algún recuerdo, Rodas es el lugar con más variedad  de productos y mejores precios, que encontramos en todo el recorrido realizado en el crucero del RONDO VENECIANO.

 

La salida del puerto, la realizamos, aún más cerca de la costa asiática de Turquía, y viendo como el son se ponía sobre el Palacio del Gran Maestre. Pero también, al pasar por la bocana del puerto antiguo, quisímos imaginarnos nuevamente, con nuestras cabezas de adultos, pero a la vez recordando nuestra imaginación infantil,  lo que tuvo que ser el impresionante Coloso de Rodas, y la sensación que tendría que ser el verlo desde la costa de Asia. Pero el barco continuo su navegación hacia la Isla de Mykonos.


PUBLICADO ANTERIORMENTE DEL CRUCERO RONDÓ VENECIANO 2009:

Desde los canales de Venecia, a la Acrópilis de Atenas.
Venecia de Noche.
Venecia de día.
Salida del puerto de Venecia por el canal Giudecca.
Caminando por Dubrovnik.
Día de navegación, por los mares Adriático y Mediterráneo
Caminando por la isla de Santorini

 #escribimoslovivido

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