lunes, 8 de febrero de 2010

RONDÓ VENECIANO. CAMINANDO POR DUBROVNIK.

Después de una navegación tranquila, por aguas del Adriático, fuimos viendo la costa croata, para llegar al Puerto de Gruz a las 12:00 h, donde el capitán atraco con una facilidad sorprendente el buque en el puerto de Dubrovnik, tanto que el comentario general es que parecía que estaba aparcando un pequeño utilitario.

En el mismo puerto, y pensando en los gastos que podríamos tener, cambiamos euros en Kunas (1 € = 7 kunas) y justo frente a la oficina de cambio, tomamos el autobús de línea (1a o 1b) y nos desplazamos al casco antiguo o grad (la ciudad) por el precio de 1,40 Kunas, que nos llevó hasta las proximidades de la Puerta de Pile, que está a una distancia aproximada de 3 km. Aunque también podríamos haber tomado un taxi que por el precio de 10 € nos habría realizado el mismo recorrido, más cómodo y sin paradas. De hecho si el recorrido se hace para cuatro personas merece mucho más la pena coger un taxi, por la comodidad y rapidez.



Al bajarnos del autobús, nos llamó la atención la Fortaleza Lovrijenac, que se encuentra sobre una acantilado de 37 metros, y que fue la antesala para pasar el puente y penetrar por la Puerta de Pile, que fue la entrada principal a la ciudad, y la actual data de 1537, cuando se levantó la torre semicilíndrica de la puerta exterior, con un arco renacentista y con la estatua de San Blas, como patrón de la ciudad. En esta puerta, fuimos recibidos por unos músicos callejeros, que tocaban deliciosas melodía, acompañados entre otros instrumentos por una serie de botellas colgadas con las que conseguían unos sonidos maravillosos, al ser golpeadas, y que animaban la entrada en la ciudad amurallada.


Llegamos a la Puerta de Pile, y nada más atravesarla, sacamos la entrada para recorrer la muralla, que con una longitud de 1940 metros circunda toda la ciudad, y que sirvió de defensa a la República de Dubrovnik o “República de Ragusa”.


Ascendímos por una escalera con bastante pendiente, hacia la zona superidor, y caminamos por la ronda de la muralla, realizando el recorrido que discurre por la zona marítima, apreciando además, los bastiones, torres y fortalezas, así como los brillos azulados del Adriático.


Frente a Dubrovnik, la isla de Lokrum, así como la bahía de Zupa Dubrovacka hacia el exterior, y los tejados terrosos de la ciudad antigua de Dubrovnik, sus monumentos, sus callejuelas, así como cada una de sus torres y monumentos. Entre los monumentos, destaca la cúpula de la Catedral de Dubrovnik consagrada a la Ascensión de Nuestra Señora.


Entre todas las calles, destaca el gran eje central que dibuja La Placa (Stradun), que es el principal espacio abierto de toda la ciudad, y donde pasean personas de todas las nacionalidades. Es también, donde se encuentran la mayoría de los bares y tiendas de todo tipo. Esta calle comunica la puerta de Pile (entrada occidental), con la puerta de Ploce (entrada oriental).

En este recorrido, pasamos algo de calor, ya que la llegada a la ciudad fue a las 12 de la mañana, y aunque en el trazado existen bares donde poder refrescarse o tomar un helado, cuando pasamos la Fortaleza de San Juan y admiramos el Puerto Antiguo, decidimos bajar de la muralla y no realizar el perímetro completo, ya que no disponíamos de mucho tiempo.


Al bajar de la muralla, nos acercamos a la puerta de Ploce, pero decidimos volver al interior de la ciudad atravesando la puerta interior de la villa de estilo gótico, y llegar a la Plaza Luza, donde admirar, ahora a nuestra derecha el Palacio Sponza (Gótico-Renacentista), Nos llamó la atención la Torre del Reloj o Campanario de la Ciudad, que en la fotografía se ve detrás del rostro de Roldán, que falleció en la batalla de Roncesvalles (Navarra).

Caminamos por  la Placa (Stradun), que fue una especie de canal de poca profundidad hasta el siglo XI.  El nombre de Stradun, se lo dieron los venecianos en plan peyorativo, ya que significaba “gran callejón”. El aspecto actual de esta gran calle, fue como consecuencia de un gran terremoto que asolo la ciudad en 1667, donde sustituyeron los palacios por unas casas de piedra, uniformes en altura,  de estilo barroco, con fachadas muy semejantes.


Esta calle divide la zona más llana de la ciudad que es la que se aproxima al mar, de la zona de calles con gran pendiente, que ascienden hacia la muralla. En esta calle ancha, se encuentran muchas terrazas de bares, y no pudimos resistirnos a la tentación y nos sentamos tranquilamente en una de ellas (la que se ve a la izquierda de la imagen) a tomarnos un refresco y ver pasear a todos los turistas y a algunos ciudadanos croatas.


Tras el refrigerio, atravesamos nuevamente Placa, para llegar a la Gran Fuente de Onofrio, construida en 1438 por un arquitecto veneciano, y que se encontraba llenísima de personas bebiendo en sus 16 caños.

Frente a la Fuente de San Onofio, se encuentra el Monasterio de los Franciscanos (s. XIV), al que entramos (4 €)  para admirar su farmacia antigua, así como su claustro, jardín y la pequeña colección de objetos religiosos y el tríptico del siglo XVI en el que se aprecia una vista de la ciudad de Dubrovnik tal como era.


Retrocedimos nuevamente, callejeando, hasta llegar a la Explanada de Gundulíc, donde se instala el mercado al aire libre, rodeando la estatua erigida en 1892 el poeta raguseo (natural de Dubrovnik) Iván Gunfulíc.


Luego, continuamos paseando, para visitar el Palacio de los Rectores de estilo gótico-renacentista, que data de 1435, después de haber sido arrasado el anterior por un incendio. Disfrutamos del museo que han instalado en su interior, y también del atrio del Palacio.


También, visitamos la Catedral, la famosa Columna de Roldán y la Iglesia de San Blas, patrón de la ciudad, de estilo barroco, construida en 1715, sobre una iglesia románica existente anteriormente.

Desde la parte superior de la iglesia, parece que la imagen de San Blas, observa el ir y venir de los caminantes que como nosotros llegan a la ciudad con poco tiempo, con muchas ganas de ver sus monumentos, sus rincones, su vistas, de recorrer la muralla y de sentir esta ciudad medieval, pero con poco tiempo, ya que solo en unas horas tenemos que hacer todo esto.

Otra de las imágenes del patrón de Dubrovnik, se encuentra eadosada al muro de la muralla, mirando hacia la isla de Lokrum, y parece que vigila el ir y venir de barcos y buques cargados de turistas que atraviesan esas azules aguas del Adriático.

La verdad, es que pensando que esta ciudad ha resurgido varias veces de sus cenizas, como ocurrió en el terremoto del día 6 de abril de 1667, que la destruyo por completo, dejando 500 víctimas; y en el año 1991 tras la declaración de independencia de Croacia fue bombardeada, sufriendo importantes daños, es increíble poder caminar por ella en la actualidad.

La vuelta desde la ciudad hasta el puerto de Gruz, lo realizamos en un taxi, que nos cobró 10 € por el trayecto, que merecieron la pena, por la rapidez y comodidad, además de que andábamos justos de tiempo para llegar al barco antes de las 18:30.

Cuando a las 19:00 h, nuestro buque Empress, abandono Dubrovnik, el capitán realizó un paseo a poca velocidad para que pudiéramos apreciar la belleza de la ciudad desde el mar, y al pasar frente a la Capilla de Nuestra Señora de Dancè, las monjitas que allí residen, hicieron tañer las campanas, a modo de despedida.

Todas las noches, en el "Diario de a Bordo", nos informaban de las actividades, de las temperaturas previstas, de las horas en que amanacería y se ocultaría el sol, y de muchas otras cosas, y entre estas, el típo de ropa recomendada para cenar. En esta ocasión, el tipo de ropa era "Disfraz o tropical", y fue muy curioso el personas disfrazadas con mucha gracia y también, muchas camisas y vestidos tropicales, llenos de colgantes de flores de papel multicolores.

Para acabar esta noche tropical y de disfraces, a las 24:00 horas, prepararon en la cubierta 10, un buffet de frutas y pastelería muy bien decorado.

Y así, mientras el buque navegaba,  dirigiendonos a la isla griega de Santorini, en el archipielago de las Cicládas, muchos tomábamos frutas y bailábamos ritmos tropicales en la cubierta, animados por una orquesta en directo, por el equipo de animación y por todas las personas que estabamos dispuestas a pasarlo bien.  Algunos, hasta tuvieron ganas de continuar la fiesta en la discoteca. Pero, la verdad es que al día siguiente, estaríamos navegando, por lo que se podría descansar de caminar...


PUBLICADO ANTERIORMENTE DEL CRUCERO RONDÓ VENECIANO 2009:

Desde los canales de Venecia, a la Acrópilis de Atenas.
Venecia de Noche.
Venecia de día.
Salida del puerto de Venecia por el canal Giudecca

 #escribimoslovivido

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