domingo, 17 de enero de 2010

RONDÓ VENECIANO. VENECIA DE DÍA.

Después del viaje en avión del día anterior y del paseo en góndola por los canales venecianos ocultados en la noche, no tuvimos ganas de levantarnos a ver amanecer a las 5:59 h. Pero habíamos contratado la visita con guía del Palacio Ducal y la basílica de San Marcos, por lo que nos tuvimos que levantar una hora más tarde, ya que la excursión partía a las 8:00. Así que volvimos a navegar por el Canal Giudecca, el Bacino de San Marcos y atracar nuevamente, en el inicio del Canal de San Marcos. En esta ocasión la tranquilidad y el sosiego de la noche, se había transformado en bullicio y hasta en agobio de personas caminando por la Riva degli Schiavoni, ya que además de los grandes buques de crucero atracados en el puerto, llegaban a la ciudad gran cantidad de turistas de todas las partes del mundo.

La visita al Palacio Ducal, fue estupenda, ya que la guía nos fue contando la historia y el funcionamiento de la República Veneciana y sus dogos.




La verdad, es que nos gustó visitar cada una de las salas, y admirar las esculturas, los mármoles y por supuesto las obras de Tintoretto principalmente; pero también conocer como se elegía a un Dogo.


La lástima es que el edificio se encontraba en rehabilitación y no permitían salir a la galería exterior, pero desde una de las puertas conseguimos hacer una fotografía.


El famoso Puente de los Suspiros, se encontraba entre dos grandes paneles de color azul celeste. Pero si pudimos admirar el interior, cruzar el Puente de los Suspiros como durante años lo debieron de hacer los condenados que llenaron las mazmorras, frías, pequeñas y que al pasar por el puente, solo podían tener una vista escasa del  Bacino de San Marcos y al fondo la Basílica de San Giorgo Maggiore, y suspiraban al ver llegar su fin.


De día, sí pudimos admirar mejor, la majestuosidad de la basílica de San Marcos. En su interior , realizamos , sin esperar fila, un recorrido perimetral, apreciando cada rincón.  Pero no nos hubiera importado haber esperado la cola, en lugar de ir en grupo, y así  haber podido realizar el recorrido más lentamente, viendo más detalles, visitando la Pala de oro y subiendo a la terraza, pero no pudo ser, ya que eso no esta incluido en la excursión. Luego, fuimos apreciando su maravillosas fachadas exteriores, y todo su entorno.

Y apreciar sus increíbles mosaicos, sus cúpulas de estilo bizantino, y cada uno de los detalles de esta majestuosa obra de arte.


El pórtico de la Basílica de San Marcos, es impresionante por sus mosaicos, sus columnas, sus arcos...


De entre todo lo que se puede ver en el exterior de la basílica, nos fijamos en los caballos de bronce, que fueron saqueados por los venecianos del Hipódromo de Constantinopla.


Admirar la Torre del Reloj, ese bello reloj de la ciudad y volver a caminar por la Plaza de San Marcos, ahora posiblemente el punto más bullicioso de la ciudad, pero a la vez plácida por la música que llegaba de los famosos y antiguos cafés.

El reloj, nos llama mucho la atención, por su colorido, su diseño, su acabado, por los símbolos zodiacales y la manilla con ese sol expléndido.












Callejear, para ver escaparates y más escaparates, tiendas y más tiendas, repletas de cristal de Murano, mascaras y todos tipo de regalos o recuerdos.

Y entre el caminar con olor a pizza, llegar al famoso Puente de Rialto, un puente curioso, ya que no hay muchos en el mundo pensados además de para cruzar de una orilla a otra, para albergar tiendas, como es el caso. Y que nos hizo pensar que durante siglos, este ha sido el único puente que cruzaba el Gran Canal.

Desde el Puente de Rialto, se tiene una buena vista del Gran Canal, y el pequeño espacio de tiempo que uno se detenga, admira y hasta se sorprende, del gran movimiento marítimo que tiene el Gran Canal, en todas las direcciones y con muy distintos tipos de embarcaciones.


Una vez cruzado el Puente de Rialto, llegamos al famoso mercado de Rialto, donde hasta no hace muchos años, se vendían alimentos y hoy casi en su totalidad sus tenderetes se encuentran repletos de recuerdos, con lo que se ha perdido algo tan estupendo y significativo de una ciudad como es su mercado tradicional.


Regresamos por distintas calles, plazas y puentes; ya que una de las opciones más apetecibles de caminar por Venecia, es perderse, algo nada difícil ya que existen pocas referencias y uno rápidamente se pierde en el más amplio sentido de la palabra.



Y así preguntando, llegamos a la Plaza de San Marcos, atravesamos la Piazzeta de San Marcos y volvimnos sobre nuestros pasos por la Riva degli Schiavoni, con su farolas rosaceas, para llegar a la embarcación que se encuentra amarrada en el muelle.

Cuando todos nos encontrábamos en la pequeña embarcación, navegamos nuevamente por el Canal Giudecca, hacia el puerto, donde se encontraba amarrado el buque Empress, para realizar la comida y esperar a que a las 15:30 h. se cumpliera el ¡Todos a bordo!.

Pero con el recuerdo de la noche pasada en los canales venecianos, así como el caminar por sus calles. También, acordandonos de la magestuosidad de sus monumentos y de la maravillosa Basílica de San Marcos.




#escribimoslovivido

PUBLICADO ANTERIORMENTE DEL CRUCERO RONDÓ VENECIANO 2009:

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