domingo, 28 de febrero de 2010

RONDÓ VENECIANO. CAMINANDO POR LA ISLA DE SANTORINI.


Llegamos a la Isla de Santorini a las 8:00 h y dado que no posee puertos para atracar los buques, todos los que llegan fondean en centro de la isla, en lo que en su día  fue tierra firme, para convertirse en cráter de volcán inundado por el mar, con una profundidad de 400 metros, y que hoy se conoce con el nombre de Caldera.





Desde el barco, tomamos las embarcaciones proporcionadas para la compañía, nos desplazamos hasta el pequeño puerto de Skala Fira.


Una vez allí, esperamos una fila para tomar el teleférico (4 €/persona) que asciende los 270 m que nos separan de la ciudad de Fira.


Pero uno de los cruceristas, que posteriormente sabríamos que se llamaba Emilio y que era de Benalmádena, gestiono la posibilidad de no tomar el teleférico, y  desplazarnos en un barco-taxi al puerto de Oia (Ia), por un precio de (10 €/persona), y así que navegamos a gran velocidad, alejandonos del puerto de Skala Fira y de los buques fondeados en la caldera.


La embarcación-taxi, no llevó al pequeño puerto o embarcadero de Ammoúdi de Oia (Ia), donde existen una serie de restaurantes al borde del agua y que atravesamos para ascender sus escalinata (parte derecha de la fotografía inferior), ya que el pueblo se encuentra en la parte alta del acantilado, y admirar el blanco y azul, tanto de sus casas, iglesias, como de su mar.


Según íbamos ascendiendo las escalinatas, nos sorprendíamos de la gran belleza que se nos mostraba de la ciudad de Oia (Ia), con sus casas blancas y sus cúpulasa azules resplandecientes, colgadas del acantilado.

Pero al llegar a la zona superior, nos encontramos con parte de los cruceristas que habían realizado una de las excursiones programadas, que como casi todos, miraban los distintos escaparates de tiendas de recuerdos, artesanía y joyerías. Pero lo importante, no estaba en las tiendas, aunque sí para algunos de los visitantes; lo importante estaba en cada callecita que se desviaba hacia la zona del acantilado, ya que desde allí se volvian a divisar con otra perspectiva, las preciosas casas encaladas de blanco, las cúpulas azules, los campanarios y al fondo el azul intenso del mar en la caldera.
 Curiosamente, para poder encontrar la iglesia que siempre sale fotografiada como lugar más típico de Santorini, y que pertenece al pueblo de Oia (Ia), no se ve fácilmente, ya que se encuentra tras un muro, al que muchas personas no se asomaban, y donde seguramente tampoco llevaban las excursiones organizadas, dada  la estrechez de la calle.


De todos modos, las mejores vistas las encontramos si abandonamos saliendo de la calle comercial en dirección al mar, para poder disfrutar. También, entramos en la tienda de artesanía-bisutería llamada “Baba Vida”, donde además de poder admirar algunos trabajos realizados con plata y piedras, podemos charlar amigablemente con María, su propietaria, de origen francés, que es una señora entrada en años que llegó a Oia (Ia), después del terremoto de 1956. Pero además de conversar, comprar algún collar como hicimos nosotros, es posible asomarse a sus ventanas, para apreciar la magnífica vista de la ciudad colgada del acantilado y al fondo la caldera.


Muchas de las iglesias, se encuentran cerradas, pero en la calle principal encontramos una que estaba abierta, y tras pedirles permiso, nos permitieron hacer fotografías desde el exterior, para poder apreciar la belleza de decoración de sus cúpulas.


Después, tomamos el autocar con dirección a Fira (1,40 €/persona), que nos llevo en masa, a través de una serie de curvas, hasta la mencionada población. Fira, sí que nos decepciono, al ser un verdadero centro comercial  moderno colgado en el acantilado, donde en algunos lugares es difícil hasta caminar por los objetos expuestos y los toldos. Y si hay que destacar algo llamativo, son las maravillosas vistas que se tienen desde las terrazas con vistas al mar, con los buques fondeados en la Caldera.


En Fira, no perdimos mucho tiempo, ya que nos pareció una ciudad demasiado comercial, y fuimos caminando hasta tomar el teleférico - Cable Car  (4 €/persona), para bajar al puerto.


Se puede también llegar al Puerto Skala Fira, en lugar utilizando el teleférico,  descender por las escaleras con olor a burros. Desde allí en la embarcación, hasta el buque fondeado, para llegar por los pelos a comer.


Pensábamos haber vuelto por la tarde a Fira, pero no merecía la pena, ya que al no disponer de mucho tiempo y tener que volver a tomar el teleférico, era mejor quedarse ya en el barco, tomando un buen café y charlando con las amistades que hicimos en el crucero. Aunque nos hubiera importado tomar ese café en una de las terrazas que miraban desde Fira hacia la Caldera, para luego ir a ver atardecer a Oia (Ia), donde dicen que se presencia el “atardecer más bonito de la Tierra”


El capitán, salió con dirección a la  Isla de Rodas, media hora antes de lo previsto, lo que nos impidió subir a cubierta con tiempo suficiente para poder disfrutar de la salida del barco enrtre las islas, unque conseguimos hacer algunas fotos, y entre ellas esta del velero entrando en la Caldera, con la población de Oia (Ia) al fondo, que a nosotros nos gustó bastante. Es más, no nos hubiera importado haber vuelto navegando a vela por la caldera y atracar en cada una de las islas.



PUBLICADO ANTERIORMENTE DEL CRUCERO RONDÓ VENECIANO 2009:

Desde los canales de Venecia, a la Acrópilis de Atenas.
Venecia de Noche.
Venecia de día.
Salida del puerto de Venecia por el canal Giudecca.
Caminando por Dubrovnik.

Día de navegación, por los mares Adriático y Mediterráneo

#escribimoslovivido

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