miércoles, 21 de mayo de 2014

Escapada al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera (Castilla – La Mancha)

Hacía mucho tiempo que no visitábamos las Lagunas de Ruidera, y hace unos días junto con unos magníficos amigos de Alcazar de San Juan, volvimos a caminar por sus orillas, y a disfrutar haciendo fotografías de las increibles aguas azules del río Guadiana.

Aguas del Guadiana en el Embalse de Peñarroya

Y es que ya decía Miguel de Cervantes en el Quijote: "y con Guadiana vuestro escudero, y con la dueña Ruidera, y sus siete hijas y dos sobrinas y con muchos de vuestros conocidos y amigos nos tiene aquí encantados el sabio Merlín a muchos años; y aunque pasan de quinientos no se ha muerto ninguno de nosotros, solamente falta Ruidera y sus hijas, y sobrinas, las cuales lloran, por compasión que debió tener Merlin de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de La Mancha las llaman Las lagunas de Ruidera".



La verdad, es que cuando volvemos a caminar por algunos lugares, y vemos que en el 2009 publicamos: Caminando por las lagunas de Ruidera y El río Mundo (Castilla – La Mancha), nos damos aún más cuenta de cómo ha pasado el tiempo, y lo que hemos tardado en volver a este paraje impresionante.


Castillo de Peñarroya

Iniciamos el periplo en coche, en sentido ascendente al de las aguas, y parando en el Embalse de Peñarroya, junto al Castillo de Peñarroya  (Argamasilla de Alba). Castillo que según pudimos informarnos, fue construido en el siglo XIII por la Orden de San Juan, como edificio militar y de control del territorio. Pasando un siglo después a convertirse en una de las principales fuente de ingresos para la mencionada orden. La verdad, es que si pensamos en las magnífica vega,  bañadas por el río Guadiana y que quedó cubierto por las aguas, cuando en el año 1959 se inauguró el embalse, que llama la atención por el impresionante color azul turquesa de sus aguas.

Embalse de Peñarroya

Una vez visitado el castillo, y admirando la situación y el color de sus aguas, continuamos nuestro viaje en coche en sentido ascendente a las aguas del Guadiana, para llegar a la población de Ruidera (Ciudad Real) y admirar la laguna del Rey, con unas aguas cristalinas.

Transparencia de las aguas de la Laguna del Rey

La carretera discurre por la orilla derecha de las lagunas, mientras que por la izquierda existe una senda, que ya realizamos en su día. Así que continuamos por la carretera, parando en los lugares habilitados a tal efecto, que tendrían que estar mejor conservados, ya que entre el asfalto y la zona de estacionamiento existen unos grandes escalones que pueden dañar los bajos de los coches. 

El color de las Lagunas de Ruidera

Igualmente, volvió a nosotros la sensación de que durante años se ha permitido construir hasta la misma orilla de las lagunas, y hasta desecar la llamada laguna de Taza para instalar un camping. Esto, nos impide admirar sus orillas, y hasta poder pasar al ser zonas privadas cerradas, con construcciones variopintas y sin ninguna ordenación urbanística, que deslucen la belleza de esta zona. Pero volvamos a la belleza de las lagunas que es lo que merece la pena visitar.

Saltos entre las distintas lagunas

Sí, merece la pena observar las distintas lagunas: Colgada, Batana, Santos Morcillo, Salvadora, Lengua, Redondilla, San Pedro, Tinaja, Tomilla, Conceja y Blanca. Nosotros en esta ocasión solo llegamos hasta la de San Pedro, donde nos llamó la atención, además de su belleza como crecen en el mismo borde de las paredes de toba grandes higueras, que llegan a mojar sus ramas y frutos en las azules aguas. 

Higueras junto a la laguna

Cada una las lagunas tiene una color espectacular y distintas cascadas en algunas de ellas, que saltan las barreras tobáceas, que por el bien de la naturaleza y las personas no se pueden pisar debido a su fragilidad.

Cascadas entre las lagunas Redondilla y Lengua

¿DONDE COMER SIN GLUTEN?

Teníamos previsto volver a Alcazar de San Juan, pero dada la hora, paramos una vez pasada la laguna San Pedro, y antes de llegar a la laguna Redondilla, en un restaurante llamado  “El Horno de Constanza” (Ossa de Montiel) donde pudimos comer sin gluten, ya que Constanza (que vivió muchos años en Suiza) conocen la problemática celíaca y la buena cocina italiana y manchega. 

Detalle de las cascadas entre lagunas Redondilla y Lengua.

Pudimos hablar con Constanza, ya que al fondo del local está la cocina, con su horno (para pizzas a la vista), lo que hace muy fácil hablar directamente con los cocineros y cocineras y darnos cuenta que realmente conocen la problemática celíaca a la hora de comer fuera de casa. Es más, de postre pedimos flan de huevo y de café, y al ver que tenía caramelo nos entró la duda… la resolvimos rápidamente, ya que el caramelo lo hacen ellos mismos, con agua y azúcar.

Cascada del Hundimiento

Tras una buena comida, volvimos a la población de Ruidera, para como remate final, ver el desagüe de estas lagunas, a través de las cascadas conocidas con el nombre de El Hundimiento.

Fluir del agua en el desagüe de las lagunas de Ruidera

Las lagunas se pueden visitar, como hemos hecho nosotros como simple toma de contacto, pero tiene mucho que ver, mucho que caminar y por eso, una buena zona para pasar unos días en la naturaleza. Y la verdad, es que sea en un día o en varios, admirar el color de sus aguas, su transparencia, su fauna, su flora y el entorno de estos humedales tan impresionantes en Castilla – La Mancha, bañando las tierras de Ciudad Real y Albacete.

Tenemos que volver a este entorno privilegiado, para caminar por su orilla izquierda nuevamente, disfrutar del paisaje, del color de sus aguas, remar en canoa y comer en el Horno de Constanza.

#escribimoslovivido

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