domingo, 15 de junio de 2014

Escapada a las Hoces del Jucar, y comida en el bar Ruti de Jorquera #singluten #Albacete

Desde siempre nos ha gustado el conocer parajes distintos, atractivos, y para ello, además de buscar información, leer libros, revistas de viajes y naturaleza, nos hemos apoyado en la Guia Repsol, para planificar nuestra ruta por esas carreteras locales, secundarias, que suelen llevar a estos lugares, o simplemente dejarnos llevar por el momento. Así, y aprovechando un viaje a la costa levantina, decidimos de la autuvía para conocer Hoces del Jucar, y las poblaciones de Alcozarejos, Cubas, Jorquera, y Alcalá del Jucar.




Ya conocíamos otras Hoces del Jucar, cuando estuvimos en otras ocasiones en tierras de Castilla – La Mancha, y publicamos:


Pero sabíamos, que el Júcar en su recorrido serpenteante por la provincia de Albacete, ha  desgastado la meseta, formando profundas hoces o cañones en la tierra caliza.


Así, que al llegar a Albacete, nos desviamos en dirección a la población de Valdeganga, donde si hemos llegado hasta ella con ayuda del navegador, más vale que no lo utilicemos para llegar a la población de Jorquera, o nos llevará una vez atravesada la hoz, nuevamente por la meseta. Así, que para ello, miraremos nuestra Guia Repsol, y seguiremos la carretera que lleva a la población de Alcozarejos, donde comenzamos a disfrutar del paisaje verde existente a ambas orillas del río Júcar.


La carretera estrecha y serpenteante, ocupa el pequeño terreno entre el río Júcar y las paredes blancas de las hoces. Y al poco divisamos las primeras casas cueva, humildes y encaladas.



Continuamos hacia la población de Cubas, admirando las casas cueva que iban apareciendo a nuestra izquierda, y la frondosidad verde de las orillas del río a nuestra derecha, bajo un cielo azul con nubes y una temperatura estupenda.

No fue llamando la atención, cada vez más las casas cuevas, ya que además de las más humildes que fueron las primeras que vimos, poco a poco fuimos observando algunas realmente impresionantes, realizadas con mucho gusto, y nada más llgar a la población de Cubas, detuvimos nuestro vehículo para caminar un poco por la carretera, que a la vez es la única calle de la población.

Al salir del coche, también admiramos la gran cantidad de granados, así como grandes robles e higueras, que daban un olor especial a la zona.. Merece la pena, parar en esta población, y recorrerla, para apreciar estas edificaciones, tanto las antiguas, como las de planta moderna, algunas empleadas como casa rural, así como su iglesia.


Tras el paseo por Cubas, continuamos el recorrido serpenteante por la estrecha carretera, siempre próximos,  y hasta debajo de las paredes, amenazados por los carteles de: “peligro desprendimientos”.


Y a los pocos kilómetros, circulando junto a más casas mimetizadas con la pared, llegamos a la población de Jorquera, que en lugar de asentarse junto a las orillas del río, se encuentra sobre la pared, ocupando el espacio formado por las hoces en una de las revueltas.


Subimos la cuesta, dejamos el coche bajo a la torre, muy cerca de la calle Truquet, al lado del Bar Ruti, y pasemaos por unasa calles muy bien pavimentadas, limpias, ascendentes, de trazado medieval, con vistas sobre las hoces.


Nosotros teníamos previsto, dado que no conocíamos ningún lugar donde comer, y habíamos cocinado una empanada de atun, con pimientos y tomate sin gluten, pero lamentablemente nos la dejamos en casa ¡Menudo problema! Así, que entramos en el Bar Ruti, y cual fue nuestra sorpresa, al hablar con la cocinera-propietaria, y comprobar que conocía la intolerancia al gluten, y nos podían preparar dentro del menú, todo cocinado en aceite limpio. Conocían los problemas de la contaminación cruzada, y fue una muy grata sorpresa encontrar un lugar donde comer sin gluten en esta localidad albaceteña.


El bar, tiene una terraza colgada sobre las paredes de las hoces, con unas bonitas vistas. Es un bar tradicional, sencillo, regentado por una familia, que fueron en todo momento muy atentos. 


Ensalada con productos de la tierra.


Muslo de pollo deshuesado, acompañado con patatas panadera

Tras la comida, hablamos con el hijo de la familia propietaria, y preguntamos sobre su conocimiento sobre los celíacos, indicándonos que en Jorquera, existen unos ocho celíacos, y ellos tienen el mismo derecho que el resto de los habitantes en poder comer en su restaurante. Un detalle digno de agradecer y que reconoce su empatía con los clientes. También le preguntamos, desde donde se podía realizar la típica fotografía de la población, y amablemente nos indicó, que al salir por carretera en dirección a Alcalá del Jucar, tomáramos el desvío hacia Casas de Juan Nuñez y allí existe un mirador desde donde se aprecia muy bien la población de Jorquera, y advirtiéndonos que tuviéramos mucho cuidado por estas carreteras.

Pedimos la cuenta, y la sensación tan positiva que habíamos tenido durante la comida, de encontrarnos en un lugar de los que ya casi no existen, esos bares próximos tradicionales y cercanos. Y esa sensación se acrecentó aún más cuando, para hacernos la cuenta, el padre y propietario, con toda naturalidad, se sentó junto a nosotros para “echarnos la cuenta” y preocuparse por nuestra satisfacción por la comida.

Aún con esa agradable satisfacción vivida en el Bar Ruti, tomamos el coche y ascendimos por la carretera, para acercamos al mirador, para hacer unas fotografías de Jorquera.


Deshicimos el tramo recorrido, descendiendo nuevamente a las orillas del río Jucar, y continuar admirando el paisaje mientras nos desplazábamos por la carretera, que en algunos lugares no encuentra casi sitio en tre el río Júcar y lasa paredes en dirección a la población de Alcalá del Jucar.


Por esta carretera es preciso no despistarse y circular con mucha precaución, dado su recorrido y estrechez.


Pero también, teniendo siempre en cuenta el cartel que no nos abandona en todo el camino: "Peligro de desprendimiento" y que como se puede observar en la siguiente imagen tomada desde el interior del vehículo,  es algo que puede ocurrir en cualquier momento.


Al llegar a la población de Alcalá del Júcar, detuvimos una vez más nuestro vehículo, para observar la situación de la torre del castillo asomándose sobre el farallón calizo, que parece estar laminado.


Aparcamos en uno de los grandes aparcamientos, y paseamos un poco por la base de la población, decidiendo dejar para otro día la visita a esta localidad.


Para despedirnos de Alcalá del Júcar, salieron a nuestro encuentro primero con unos "golfos" gatos callejeros que buscaban su alimento en los cubos de la basura, y que nos miraban con ojos de curiosidad.


Pero, nada más salir de Alcalá del Júcar, en dirección a Almansa, volvimos a detenernos, y nos sorprendieron unos ejemplares de cabras montesas, que trepaban por las paredes de las hoces de torrenteras, ahora secas.


Tendremos que volver por estos parajes, para caminar más por las orillas del Jucar, visitar más a fondo Alcalá del Jucar, visitar esos restaurantes que atraviesan de lado a lado sus paredes bajo el torreón, y acercarnos a Tolosa y a esos lugares junto al río que solo se llega caminando. Pero, tras este recorrido, tras este caminar, volveremos a tomara nuestro coche para comer en el Bar Ruti de Jorquera.


Desde Alcalá del Júcar, continuamos nuestro recorrido por carreteras con paisajes cambiantes, de explotaciones agrícolas, llegando entre viñedos a la autovía a las proximidades de la población de Almansa, y al poco a divisar su llamativo castillo.

#Escribimoslovivido.

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