viernes, 12 de noviembre de 2010

SENDERISMO POR LA HOCES DEL RIO RIAZA. CAMINADO SIN GLUTEN BAJO LA LLUVIA

El motivo principal para desplazarnos hasta la población de Montejo de la Vega de la Serrezuela (Segovia), donde se encuentraLa Casa del Parque” (Centro de interpretación e información del Parque Natural de las Hoces del río Riaza), era realizar senderismo por las Hoces, en particular la denominada “Senda del río” que tiene una longitud de 14 kilómetros, y que atraviesa este impresionante cañón de altas y agrestes paredes calizas, donde habitan y vuelan multitud de buitres. Este cañón transcurre desde la Embalse de Linares, hasta Montejo de la Vega de la Serrezuela. Es un lugar que no conocíamos y que aunque el tiempo no acompañó, nos gustó disfrutar de su cromatismo otoñal.

Arboles junto al rio Riaza.

Sí, queríamos caminar por la orilla izquierda del río Riaza, contemplar las murallas de caliza, el vuelo de la población de buitres, el graznido de cuervos y grajos, observar el color oro de las hojas de la chopera, sentir el aire limpio…



Vista de las Hoces tras pasar la barrera del Parque.

Lo teníamos todo bien planificado para realizar esta senda los ocho participantes en esta excursión o escapada: desplazarnos con dos coches hasta el aparcamiento del Parque Natural en las cercanías de la población de Santa Cruz de la Salceda (Burgos), dejando el otro en la vivienda rural. Realizar los 14 kilómetros, y llegar al “campamento base”, quedarse unos en la vivienda rural “La Huerta”, y los conductores tomar el otro vehículo e ir a por los estacionados en el aparcamiento del Parque de la Hoces del Río Riaza. Pero tras una noche de lluvia y viento, la mañana del 31 de octubre apareció gris, muy gris y lluviosa; así que tras el desayuno, decidimos ir hasta el aparcamiento del Parque, y caminar un tramo, mientras que el tiempo nos lo permitiera, intentando llegar hasta las ruinas del convento románico de Casuar.

Carretera cortada de acceso al Parque.

Al final, dejamos los coches en el aparcamiento, y comenzamos a caminar sin mochilas, por la carretera (cortada se supone al tráfico, aunque ese día no había ninguna vigilancia, y lamentablemente muchas personas pasaban con los coches), observando a nuestra derecha la belleza de estas hoces vistas desde la altura.

Bajando por la carretera hacia el río Riaza.

Antes de llegar a las casas existentes, frente a una impresionante muralla de caliza rojiza, que parece estar formada por columnas…

Muralla de columnas calizas.

Entre los arboles vestidos de otoño, vimos un puente de madera, por donde poder cruzar a la orilla izquierda del río Riaza, y así poder caminar por tierra.

Puente de madera entre la arboleda

Para llegar al puente, tomamos un sendero que pasa junto a unas huertas, acercándonos al río.

Sendero junto a las huertas

Tras las huertas, y junto a al río, existe un curioso manantial o manadero, cuyas aguas estaban cristalinas y con una temperatura templada.

 Manantial de aguas templadas junto al río Riaza.

Cruzamos el puente de madera, entre una lluvia incómoda, que nos empapaba, pero disfrutando de los colores de la ribera otoñal.

Chopos otoñales y almendros en la ribera del Riaza.

Así que una vez en la orilla izquierda, decidimos caminar en dirección a la pared de la presa, todo bajo la lluvia ligera que nos empapaba. En un corto recorrido, llegamos a la pared de la Presa de Linares, y dejo de llover, así, que miramos el plano para ver si podíamos intentar llegar al convento de Casuar, disfrutando del vuelo de los buitres y de los colores de la ribera.

Observando el plano del Parque

Detalle del plano de situación

Caminamos por el sendero del río, pero volvió a llover nuevamente, aún así quisimos llegar hasta el puente del ferrocarril, que atraviesa de una pared a otra del cañón, y hasta aquí llegamos.


Chopera de río y puente del ferrocarril

Pero ante la lluvia persistente, decidimos desistir de nuestro caminar sin gluten, y retrocedimos sobre nuestros pasos, ya que el día no se prestaba para disfrutara del senderismo en este precioso cañón.


Tomando la decisión de volver sobre nuestros pasos

En el retorno, volvimos a disfrutar del vuelo de los patos, y de los colores de la ribera del Riaza.

Ribera del río Riaza en otoño

Paramos en el manantial, para contemplar sus cristalinas aguas, y sus orillas, decoradas de hojarasca.


Grupo en el manantial de aguas templadas

Subimos la pendiente de la carretera asfaltada, nos montamos en nuestros coches, y fuimos a la cercana población de Santa Cruz de la Salceda, donde tomarnos un vino de la Ribera del Duero, en un bar existente en la calle de cantarranas, para posteriormente acercarnos a comer en la casa rural, protegiéndonos de la persistente lluvia y viento.

Ventana vivienda de 1852 en calle Cantarranas

Dado que el tiempo mejoró un poco a lo largo de la mañana, posiblemente hubiéramos podido realizar el recorrido de este cañón, donde se mezcla la belleza de la naturaleza y la historia. Así que sentimos mucho el no haber podido realizar todo el recorrido. Pero disfrutamos con las vistas, los contrastes otoñales, el vuelo de los buitres, grajos, y patos. Así que tendremos que volver en otra ocasión para realizar senderismo por esta preciosa zona del río Riaza.

Tras la tranquila comida, decidimos desplazarnos a pasar la tarde por Aranda de Duero, y visitar uno de los mejores templos góticos de la provincia de Burgos, como es la Iglesia de Santa María la Real, para poder contemplar su magnífica e impresionante fachada-retablo de estilo gótico isabelino, realizada por Simón de Colonia en el siglo XV y comienzos del XVI, y donde tras su reciente restauración, se pueden ver con todo detalle su cromatismo azul.

Fachada de Santa María la Real.
Detalle de la fachada-retablo de Santa María la Real

Pero el cambio de hora, hizo que todo oscureciera muy pronto, y la fuerte lluvia, no nos lo permitieron disfrutar de la tarde en Aranda de Duero (Burgos) como nos hubiera gustado, y volvimos a caminar bajo los soportales de la Plaza Mayor (buen invento esto de los soportales), pero se terminó su protección y nos empapamos hasta llegar a los coches.


Próximo post de esta escapada: MONTEJO DE LA VEGA DE LA SERREZUELA. CENTRO DE TURISMO RURAL “LA HUERTA”.

Post publicados anteriormente de esta escapada:

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