viernes, 12 de febrero de 2016

Caminando por los barrios alicantinos de Santa Cruz, San Roque, y el Parque de la Ereta.

Esta no es una ruta de montaña, aunque si es una ascensión. Una subida por cuestas y escaleras de mármol que ascienden la ladera del monte Benacantil, protegidos por la muralla y con el Castillo de Santa Bárbara en su cima. Y por estas cuestas y escaleras, nos fuimos  adentrando en la zona más antigua de la ciudad de Alicante, en los barrios de Santa Cruz y San Roque, viviendo la ciudad de Alicante, de otra forma, con otra perspectiva y encanto.

BARRIO ALICANTE

Alicante es conocido mundialmente por su Paseo Explanada de España, conocido popularmente como Paso de las Palmeras, con su pavimento único en el mundo, de pequeños tacos de mármol que simulan ondulaciones, pero muy cerca se encuentran estos barrios, no tan conocidos, o sí, dependiendo de lo que cada uno buscara en Alicante.





BARRIO ALICANTE




Otra de las calles conocidas de esta ciudad, es la Rambla de Méndez Núñez, que asciende desde el Paseo Explanada de España, hasta la Av. Alfonso el Sabio, donde se encuentra el Mercado Central, un lugar que merece la pena visitar para tomarle el pulso a la ciudad, a sus productos y gustos gastronómicos. Pero hoy nos vamos a centrar en nuestro caminar por estos barrios. 


Un punto de referencia, y desde donde comenzamos a caminar, es la estación del tranvía Mercado. Desde allí,  bajamos por la Rambla de Méndez Núñez, hasta la Pza. de San Cristóbal, y desde ese punto ascender por la calle Argensola, hasta la Pza. del Carmen. En este recorrido, no paramos de admirar fachadas coloristas de distintos edificios. Ya en la plaza, subir las escaleras de la calle San Rafael, admirando las fachadas de estas casas blancas, que pueden recordarnos a alguna población de Andalucía, pero que constituyen uno de los barrios más antiguos, junto con el de San Roque.

Barrios, que en nuestra juventud, unificábamos cuando decíamos: ¿Vamos al Barrio?, que era el lugar de fiesta en esos momentos, recordando entro otros, un local de difícil acceso llamado “El Coscorrón”, con una entrada muy baja, que era protegida con un colchón que cubría el dosel de la puerta, para evitar darnos un buen coscorrón.


Paso a paso, subimos los peldaños de mármol, admirando cada rincón, cada detalle de estas casas con nombre propio, llenas de tiestos, y de ambiente especial. Y nos fuimos perdiendo por las transversales, intentando conocer algo más de esta zona. Y así, peldaño, tras peldaño, ascendemos esta ladera sur del monte Benacantil, y llegamos al final de la calle San Rafael, donde se encuentra una de las entradas al Parque de la Ereta.


Desde aquí, nada más entrar, ya vemos la ciudad de Alicante a la altura de los tejados, buscando las zonas que conocemos, las cúpulas, los edificios, y disfrutando de esta vista tan especial.


Luego caminamos por las veredas, los senderos, las escaleras, de este parque urbano, de diseño especial y con estilo, que conforma La Ereta. Siempre mirando al Mediterráneo y vigilado por el castillo de Santa Bárbara.


Y continuamos caminando, ya en descenso continuo, pasando una tras otra las distintas terrazas del parque, hasta llegar la salida junto a los Pozos de  Garrigós y el Museo de Aguas de Alicante.


Y claro, no perdimos la ocasión de conocer los primeros aljibes o pozos,


Estos albergaban el agua de lluvia caída sobre el monte Benacantil, y la suministraban a la ciudad. Nos adentramos en ellos, para conocer su historia y como estaban tallados en la roca.


También visitamos el curioso museo de Aguas de Alicante, un museo interactivo, y muy bueno para conocer el proceso del agua, y su suministro a las casas.


A la salida del museo, tomamos la calle Toledo, y nos vamos perdiendo por el resto de las calles, bajando por la calle Pedro Sebastiá, Calle del Carmen, y Abad Najera, para encontrarnos con la Iglesia de San Nicolas, que merece la pena ser visitada, aunque en esta ocasión estaba cerrada.

Y ya caminando por el barrio de San Roque, fuimos encontrando casas curiosas, rincones, bares, y lugares que nos gustaron. Y entre ellos, una casa abandonada, cuya fachada había sido decorada de una forma muy original, y con frases muy curiosas.


Y para que podáis leer alguna, como esta para que te pares a pensar.


O esta otra, para que puedas soñar.


Desde aquí, podemos continuar nuestro caminar hacia el Ayuntamiento, y el puerto, o perdernos por el resto de la ciudad. Y es que Alicante, tiene plazas y rincones dignos de ser visitados, y admirados.

Esta ruta, pasará a formar parte de nuestra Carta Turística.

¡Hasta pronto Alicante!

#escribimoslovivido.

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