martes, 21 de octubre de 2014

Caminando por la Senda del río Borosa – Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén)

Aprovechando nuestra estancia en la Sierra de Segura el día 14 de septiembre, tras desayunar y dar por terminado el Fam Trip Cordero Segureño de Jaén #CorderoSeguraJaén, nos despedimos de todos los asistentes a este evento de gastronomía y naturaleza y decidimos recorrer el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y así disfrutar de su paisaje, y acercarnos al Centro de Interpretación de la Torre del Vinagre. Desde allí fuimos al Centro de Interpretación del Río Borosa, para hacer un poco de senderismo por las orillas de este río del que nos habían hablado muy bien amigos que ya habían realizado senderismo en esta zona.

Vista de la Cerrada de Elias - Río Borosa

El día era muy caluroso, y dado que la distancia desde Santiago-Pontones hasta al río Borosa es considerable, así como que fuimos parando en distintos lugares del recorrido para disfrutar del paisaje y los pueblos, del viaje y no solo pensando en el destino. Cuando aparcamos el coche junto al Centro de Interpretación del río Borosa, y los visitamos,  pasába del mediodía.


Pronto apreciamos el frescor del agua, su color, y la falta de caudal por la gran sequía que este año ha afectado a la zona.


Caminamos un poco por la carretera junto a la piscifactoría, y nos refrescamos en una fresca fuente que se encuentra antes de acceder al puente sobre el río Borosa.

Al pasar el puente (650 m), nos llamó la atención la gran cantidad de personas que se bañaban en la zona del denominado “Charco del Cura”, y la verdad es que con el calor que hacía, apetecía más el baño que el caminar. Pero nosotros queríamos, aún sabiendo que es la peor época por las temperaturas, una hora muy mala, así como la falta de caudal en el río, caminar y conocer este famoso recorrido.


Así que pasamos la barrera que impide el paso a los vehículos por la pista forestal – salvo autorizados – y al poco tiempo nos encontramos con la conocida como Fuente de los Astilleros, en un muro de mampostería que sirve a la vez de contención del terreno, y que aún siendo verano, por sus dos caños manaba abundante agua

Lamentamos tener el sol a plomo, y no disfrutar de muchas sombras, pero el ir admirando el agua del río parece que nos refrescaba un poco. Así llegamos a la altura del Barranco de Guadahornillos por donde bajan juguetonas las aguas del Arroyo de las Truchas, desembocando en el río Borosa en la zona conocida como Charco de Gracea.

Charco de Gracea, recogiendo las aguas del Arroyo de las Truchas

Fuimos admirando cada rincón, cada detalle del río, y la vegetación. Llamándonos mucho la atención la presencia de innumerables madroños, así como higueras. 

Caminando por esta pista polvorienta llegamos al Puente de los Caracolillos, que nos cruzada a la orilla izquierda, pero nos paramos a apreciar como el remansada bajo el puente tenía un bonito color, así como sus reflejos.


También, paramos para observar la formación “Los Caracolillos”. Esta estructura, esta formada por una serie de capas rocosas y estratos curvados o pliegues. Y parece que según figura en el cartel en este lugar en el Jurásico o Cretácico, existía en esta zona el mar conocido como “El Thethis” 

Formación de plieges o estratos: "Los Caracolillos"

Tras caminar otro tramo por la pista forestal, cruzamos por un ancho puente con traviesas de madera, hacia la orilla derecha, obteniendo otra perspectiva de la zona.

Al poco tiempo, y un poco cansados por el calor sofocante, llegamos a una  pequeña explanada con bloque de roca colocados como para hacer una parada, y vimos un cartel casi destruido, que indicaba: Cerrada de Elias


A partir de este punto, dejamos de caminar por la pista forestal, y pasamos a un bonito camino, junto a la orilla derecha. Un camino sombreado, fresco, en el que caminamos entre madroños, higueras, queijos, encinas y otros árboles y arbustos que abrazaban el camino y lo cubrían.


Atravesamos dos pequeños puentes o pasarelas de madera que se encuentran deteriorados, y hasta falta alguna madera y llegamos a la entrada de la famosa: Cerrada de Elias.

Cerrada de Elias

Pero antes de iniciar el caminar por las pasarelas que cuelgan de las paredes, es casi obligatorio detenerse a disfrutar de la belleza de dos pequeños caños o fuentes y de la frescura de sus aguas, que encontramos al cruzar el puente.


No había casi gente, así que mas que caminar, paseamos con tranquilidad por la pasarela, observando las paredes, las charcas, los rápidos y pequeñas cascadas… y por supuesto hicimos apretamos el disparador de la cámara para inmortalizar este momento entre la naturaleza.


Al llegar al final de la Cerrada de Elias, volvimos a encontrarnos con la pista forestal que cruza por un puente de piedra el río Borosa, y nos detuvimos bajo la sombra de un árbol a tomarnos unos frutos secos, ya que nos habíamos cometido el error de dejarnos la comida en el coche.
  
Higueras sobre las aguas del río Borosa

Dada la tranquilidad en ese momento del lugar, pudimos observar el vuelo del algunos pájaros junto al río, así como detenerse sobre las rocas. Posiblemente por la hora, por el calor, por no tener la comida, y también pensando que habíamos recorrido unos 5 km, que teníamos que desandar, comer y volver al coche para atravesar el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, saliendo por la conocida como “Puerta de Segura”, decidimos no continuar como teníamos previsto hasta el salto de los Órganos, del que nos separaban unos 3 km, que según hemos podido ver es una bonita cascada por la que se precipitan las aguas del río Borosa.. Así, que intentaremos volver en otra ocasión, a ser posible en primavera, para realizar la ruta completa.


Retrocedimos el camino por la senda sombreada y la pista a pleno sol, disfrutando de otra vista distinta de los mismos lugares. Apreciando la belleza de este lugar; de este río; de esta naturaleza que nos albergaba.


Seguramente, ahora que ha transcurrido algo más de un mes, ha llovido, y ya estamos en otoño. Estas aguas bajaran más saltarinas, los árboles comenzarán a cambiar sus tonos, y el rojo de los frutos de los madroños acompañaran en el sendero.

Tendremos que volver al Parque Natual de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, pero en primavera, cuando el agua del deshielo haga que por esta Cerrada de Elías, por este río Borosa, el agua fluya con fuerza, salvaje y vistosa. Y el camino esté menos polvoriento. Pero:

 "El camino aporta la felicidad, no el destino"

#escribimoslovivido

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