domingo, 2 de octubre de 2011

CAMINANDO POR LA SENDA DE LOS CANÓNIGOS, ALREDEDOR DEL MONASTERIO DE CAAVEIRO.

Como ya os contamos en nuestro post: Caminando por las Fragas do Eume a través de la senda Ventureira, tuvimos la oportunidad de adentrarnos en uno de los caminos de las Fragas do Eume, y llegar caminando hasta al Monasterio de Caaveiro.

Monasterio de Caaveiro - Fragas do Eume
Nos gustó tanto este recorrió, esta zona y este monasterio, que cuando llegó nuestra hija, no dudamos en volver. Pero esta vez sin caminar mucho, ya que nuestra hija no se encontraba muy bien. Para ello desde la población de Pontedeume nos acercamos con el coche hasta el “Portal de Caaveiro” y las oficinas del Parque Natural, y desde allí, gracias tomar el autocar que a partir del 15 de junio, y de forma gratuita pone la Diputación de A Coruña (Galicia), y que nos deja en el puente cercano al monasterio de Caaveiro. Desde aquí, solo nos quedaba subir la cuesta enlosada con pizarra y llegar al monasterio, una forma más cómoda, pero con menos encanto que la que realizamos la primera vez.



El bosque encantado de la Fraga do Eume junto al río Sesín

Pabellón de Don Pío
En esta ocasión, además tuvimos la oportunidad de realizar una visita guiada, por el interior de algunas de las estancias del monasterio, llamándonos la atención el denominado de Pabellón de Don Pío, ya que puede ser que en el sótano de lo que hoy es este edificio realizado por Pío García Espinosa en el siglo XIX, en este edificio se practicara una de las torturas más dolorosas, como es la del goteo sobre la cabeza, algo que no está demostrado.
Tras volver a visitar el monasterio, bajamos hacia los antiguos molinos y el puente sobre el río Sesín, un lugar especial, donde nos imaginamos nuevamente la vida de los habitantes en la Edad Madia en este paraje.

Continuamos el camino por la orilla derecha del río Sesín, cruzando sobre una pasarela de madera, que nos acerca a las orillas del río Eume en las proximidades de la llegada de las aguas del Sesín. Una vez en este punto, decidimos tomar el camino hacia la izquierda, y caminar por la orilla derecha del Eume hasta el puente, donde nos dejó en autocar.



















Hacía años, que no habíamos tenido la oportunidad de realizar una camino durante algo menos de treinta minutos, que nos transmitiera tanta belleza en cada uno de los pasos, y eso, que dada la vegetación y aun encontrándonos a los pies del monasterio de Caaveiro, en ningún momento pudimos ver su silueta.

Las Fragas do Eume, conforman un entorno de exuberantes vegetación, de gran variedad de verdes, con agua por muchos lugares, y donde caminar es un verdadero placer para los sentidos, acompañados del sonido del bosque y del río.


Y por eso, a este camino que es la unión de varios, es una senda circular donde con toda seguridad los habitantes de este monasterio caminaron muchas veces, desde sus celdas, hasta los molinos, hasta la fuente, hasta el río Sesín, y desde este, hasta el río Eume, con sus aguas de lento movimiento y gran belleza.

Aguas del río Eume entre este bosque encantado.
Por eso, y al desconocer el nombre que tiene este camino, le hemos querido recordar (este no es su nombre) como La Senda de los Canónigos, en recuerdo de los que habitaron este monasterio, y caminaron por esta senda. Pero, además de dejar correr nuestra imaginación, y pensar en los paseos de estos canónigos medievales por estos lugares, observando la vegetación, las aguas, los verdes distintos, disfrutando del trinar de los pájaros y de escuchar el silencio entre la niebla que nos fue envolviendo.
Niebla en las Fragas do Eume
Lo más importante, es poder continuar disfrutando de este bosque, de este paisaje, de esta vegetación, y para ello una de las cosas que es necesario, es que la única huella que se pueda apreciar de nuestro paso sea la marca de la suela de nuestra bota sobre el camino, el resto lo llevaremos en el macuto y lo depositaremos los residuos en los lugares indicados para su recogida, y así el camino, el entorno no perderá su apariencia de bosque encantado, y los siguientes caminantes que se adentren por estas sendas disfrutaran de la naturaleza, sin basuras.


El volver a ver las fotografías de este día; el recordar este bosque encantado; el escribir el post; nos ha servido durante un tiempo de evasión; ya que como dice Moisès Broggi, en el libro que hemos leido recientemente: "Si consigues no pensar en nada más, huyes del problema. Eso por un lado, hace que te evadas, pero por el otro puede perjudicarte, porque corres el riesgo de confundir la realidad y la fantasía. Por eso se debe tener mesura y no excederse de las evasiones" (Libro: "Sobre el camino de la vida. Conversaciones con mi nieto Carles Brasó"). 

 #escribimoslovivido

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