miércoles, 27 de agosto de 2014

Caminando por las históricas calles de El Castell de Guadalest #Alicante.

Como decíamos en la entrada: Caminando y disfrutando del agua de Las Fuentes del Algar, la provincia de Alicante es más que mar y playa… Y en esta ocasión, aunque conozcamos este municipio desde hace más de 30 años, siempre nos llama la atención, y pasearnos por sus calles con tantas piedras como historia. Por esta población emblemática y muy turística, que recibe el nombre de El Castell de Guadalest. Nos gusta, bien por la zona amurallada, por su luz especial, por el color de las aguas del embalse, por las vistas del Valle del Guadalest y la costa mediterránea, bien por…


En esta ocasión, llegamos cuando comenzaba a atardecer a El Castell de Guadalest, tras pasar el día bañándonos en las frescas aguas de las Fuentes del Algar. A estas horas, se respira un aire más tranquilo, ya que los autocares de turistas, y vehículos de visitantes, han vuelto a sus alojamientos en los municipios turísticos costeros, y pocos son los que quedan paseando por las empinadas calles del municipio.



Cuando nos vamos acercando a El Castell de Guadalest a través del valle, rápidamente vemos la silueta de las rocas con el castillo sobre ellas. Y desde el acceso a la zona amurallada, podemos ver entre las palmeras que ahora existen, todo el valle con el Mar Mediterráneo al fondo.


Se respira tranquilidad en este pueblo que ha sido uno de los más visitados de España, ya que desde el 22 de Abril de 1949 el Recinto Amurallado queda sujeto al decreto de Protección Genérica de los Castillos Españoles. Y en 1974 es declarado “Conjunto histórico-artístico”. Y las dos siguientes fotografías están escaneadas con un equipo muy malo, ya que la diapositiva es mucho mejor, en una de las visitas en 1981.

Vista de El Castell de Guadalest desde el interior de la zona amurallada en 1981


Fachada de tienda en el año 1981
Pero este municipio, que en realizada fue una muy pequeña población amurallada. Con una sola puerta de entrada - aún hoy es así a la zona histórica -  que cerraba el tunel bajo la roca para protegerse de las invasiones. Está situado en las crestas rocosas que vigilan el valle y hasta la costa, y existía ya en época musulmana, siendo conquistado por los cristianos en el s. XIII. 

Aunque como ocurrió en otros lugares, gran parte de la población islámica no se fue de la población, y quedo bajo la "protección" del señoría, en particular del señor Bernardo de Sarriá, al que en 1293 donó el rey Jaime II el feudo de esta comarca, que dirigieron durante 42 años. Luego, y como se puede leer en la historia de este municipio, pasa por distintas familias nobles, hasta que: En 1543, los reyes Dª. Juana y Don Carlos, concedieron a D. Sancho de Cardona para sí y sus sucesores perpetuamente el título de Marqueses de Guadalest”. Y el 22 de septiembre de 1609 se publicó el decreto de Felipe III, para expulsar a la población morisca, que era la mayoritaria en todo el valle y descendientes de los antiguos mudéjares, pero se encontraron con una revuelta liderada por un morisco de Guadalest llamado Millini.  Al ser expulsados, se crea un gran vacío demográfico. (Interesante leer el artículo: “La  masacre del Cavall Verd” - El País - y "400 años de las expulsión de los moriscos del Reino de Valencia" - ABC - ).

Con la luz del atardecer; con la calma de un día de vacaciones; acompañados en el paseo con buenos amigos; disfrutando de los detalles de la población y del paisaje, disfrutamos otra vez de El Castell de Guadalest. Pero también, recordando a nuestros hijos, y a los amigos que durante años hemos llevado a conocer este enclave en la montaña alicantina, así como los momentos vividos con ellos, y que hemos plasmado en multitud de diapositivas y fotografías.

Así, tras dejar el coche en uno de los aparcamientos, caminamos entre sus calles llenas de tiendas de recuerdos, y pequeños museos de lo más variopinto, para ascender por la escalera  de acceso a esa única puerta que cerraba el túnel de acceso a la zona amurallada, como si de un gran nido se tratará, bajo el campanario blanco y solitario.

En la fotografías anterior, se ve la única puerta de acceso a la zona amurallada, a la que se llega tras subir una larga escalera.

Y en la imagen siguiente, podemos apreciar el estado de la madera de la puerta que parece fósil, y sobre ella hemos puesto la puerta de entrada nuevamente, y el túnel escavado bajo la roca, para entrar en la zona amurallada de la población, desde la que podemos ver magníficas vistas de lo que su día fue un valle, y que desde 1966 es el embalse de Guadalest,  con sus aguas azules. Y que según hemos podido leer en el artículo de ABC: "Un pantano con historia por inaugurar", nunca se ha inaugurado oficialmente.


No sabemeos si esta hoja de puerta - sin conservar tras una lámina de metacrilato - que aún perdura de madera carcomida y casi fosilizada es la original, pero de ser así por delante es posible que hayan pasado caminando: moriscos, cristianos, señores, siervos, soldados de los tercios de Nápoles y Sicilia... y ahora gentes de distintos lugares del mundo que visitan este enclave singular. 


En la actualidad, al pasar esta puerta y el tunel de piedra, nos damos de frente con lo que fue la “Casa de los Orduña”, que fue una familia muy importante en la provincia de Alicante, desde el s XVI, hasta el fallecimiento del último Orduña en 1934. Y 30 años después, es comprada por el Ayuntamiento, rehabilitada, y transformada en Museo Municipal. Un museo que merece ser visitado, ya que nos traslada a otra época, y a la forma de vivir en estas viviendas señoriales. Además, desde esta vivienda se accede al Castillo. Pero, en esta ocasión no visitamos el museo, por falta de tiempo, y decidimos visitar una gran tienda contigua que tiene gran variedad de objetos curiosos, y además una balcón con vistas al valle impresionante, como las que podemos apreciar desde la plaza.

Torre de vigilancia sobre una columna de piedra, con el embalse al fondo
Tras salir de la tienda, caminamos hasta el último de los miradores de la población con suelo muy bien empedrado, desde el que se puede apreciar como una gran roca está separada del castillo, y es conocida con el nombre de: “cocinero con cucharón”, ya que parece que el 22 de junio de 1644 un gran terremoto, hizo que se separaran las cocinas del castillo que se encontraban en ese lugar, y un cocinero quedó sobre la roca separada con su cucharón en la mano, y nos imaginamos que aterrorizado, y sin ganas de comer. En la siguiente fotografía se puede apreciar la gran mole de la derecha separada del resto de las rocas sobre las que se edificó El Castell de Guadalest.


El sol se fue poniendo, y llego la noche, por lo que decidimos retroceder hasta nuestro refugio en estos días, esperando volver en otra ocasión a caminar por estas poblaciones alicantinas, por sus caminos, valles, montañas… y conocer un poco más de su historia. Eso sí, a no ser que os gusten mucho las carreteras de montaña, las curvas, no es os ocurra tomar el camino hacia Alcoy, y menos de noche, que es lo que hicimos en esta ocasión nosotros, y terminamos casados de curvas, y sin poder apreciara el paisaje. Pero no se puede querer disfrutar de las Fuentes del Algar, de Castell de Guadalest y de un recorrido de carretera de montaña esperando al atardecer.

Tras el día, teníamos pesado volver a nuestro refugio a cenar, paro aún así, preguntamos en un bar de la plaza, si tenían cosas sin gluten, y muy amablemente nos dijeron que sí tenían varias cosas, así que la próxima vez cenaremos en este restaurante con un bonito color al atardecer y estupendas vistas sobre el embalse, y comprobaremos si de verdad es apto para celíacos.

Tras la experiencia de carretera, está claro que de noche es preferible si no decidimos nos quedamos a cenar en este bar de El Castell de Guadalest, volver a Altea y disfrutar de algunos de los restaurantes aptos para celíacos que podemos encontrar en el casco antiguo, donde siempre existe un gran ambiente nocturno.


Para la próxima vez que volvamos a caminar por la provincia de Alicante, tenemos varias rutas, lugares y senderos pensados, y por supuesto, siempre disfrutar de las aguas del Mar Mediterráneo.

#escribimoslovido


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