miércoles, 5 de marzo de 2008

CAMINANDO POR EL “PEQUEÑO VERGEL URBANITA” DE LA QUINTA DE LOS MOLINOS.

Como la climatología que vivimos en los últimos años, por desgracia, motivada y ayudada por los desmanes que provocamos los humanos a esta Tierra que nos acoge, para lograr un cambio climático cada día más severo, está totalmente loca, hemos tenido un invierno sin lluvia, sin nieve, sin frío y eso ha motivado que los árboles hayan florecido como ya viene siendo, muy a nuestro pesar, habitual en invierno, cuando lo lógico sería en primavera.


En esta ciudad llamada Madrid, existe un lugar a escasos seis kilómetros de la Puerta del Sol, en plena calle Alcalá, con la estación de metro de Suances en su misma puerta, que como ya os contábamos hace un año, se está convirtiendo cuando florecen los almendros, en un lugar de obligada visita para disfrutar del espectáculo de la floración.




El pasado fin de semana, multitud de personas pasearon y disfrutaron caminando entre estos preciosos árboles de tronco negro y flores blanquísimas, para evadirse unos instantes del ruido de la ciudad, alegrar su vista y sentir por unos momentos que se encontraban en el interior de este “pequeño vergel urbanita”.

Nosotros, no pudimos visitarlo durante el fin de semana, pero ayer, y viendo que la temperatura bajaba considerablemente, corría un viento frío, no dudamos en acercarnos, en cuanto que pudimos y con los últimos rayos de sol a visitar este parque, antes de que esta prematura floración desaparezca.

La visita mereció la pena, ya que después de un día de trabajo, el poder pasear entre las flores blancas o ligeramente rosáceas de los almendros, o los amarillos vivos de las mimosas, y aún sintiendo la fría brisa que hacía que una maravillosa lluvia de pétalos saliera a nuestro paso.


Realizamos unas cuantas fotografías para mantener este recuerdo vivo, publicarlas en el blog y abandonamos el parque, sintiendo que algo de esta naturaleza, de esta belleza había impregnado nuestro cuerpo, y hoy nos hemos enfrentado al atasco de todas las mañanas, al trabajo, a la rutina con otros ánimos y con la esperanza de que no hiele para que no se estropeen las cosechas, ya que la bajada ha sido brusca, muy brusca y a primera hora solo alcanzábamos los dos grados centígrados, en un día a transcurrido luminoso, pero con un gelido viento. Lo cierto es que muy a nuestro pesar, los árboles han florecido, pero en Madrid este invierno, ha llovido poquísimo, en las cimas de la Sierra de Guadarrama no ha nevado, los embalses están casi vacíos y el verano está a la vuelta de la esquina… ¡sin agua!... ¿existe el cambio climático?

Por otra parte cada vez que visitamos este parque, recordamos cuando caminábamos en compañía de nuestros hijos, montábamos en bicicleta con ellos; pero también las experiencias que en este parque al oscurecer han sufrido muchas personas y entre ellas nuestros hijos.


También, curiosamente, además a esta quinta, la debemos muchas de las visitas al blog, ya que nos encontramos enlazados en MADRIPEDIA, con el artículo que publicamos hace un año, titulado CAMINANDO POR LA QUINTA DE LOS MOLINOS. Este artículo es uno de los más visitados, y realmente estamos contentos por ello, ya que las personas que entran buscando este parque, puede que les interese conocer el motivo por el que nosotros “caminamos sin gluten” y por tanto pensamos que es otra forma de divulgar la celiquía, que es lo que intentamos desde esta “ventana” abierta en Internet, así como colaborar con el colectivo celíaco y que ¡salvemos el préstamo de nuestros hijos!… La Tierra.

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