domingo, 28 de diciembre de 2014

Caminando por el casco antiguo de Huesca, a través de su historia y leyendas, con “El Rincón Sin Gluten”

Como ya os contamos, estuvimos el día 13 disfrutando de “La magia de pasear y tapear sin gluten por las calle de Huesca”. Pero durante la jornada del día 14, queríamos conocer, caminar, patear la Huesca histórica, monumental. Y gracias a Teresa y Pedro (Mi Rincón Sin Gluten), que se ofrecieron a hacernos de guías por su ciudad, y desde el primer momento comprobamos que son un lujo de guías, de historiadores y de personas.


Así que a caminar por esta ciudad que además de ofrecer magnífica gastronomía sin gluten, en sus hoteles, restaurantes, bares, pastelerías… de ser un paraíso para los celíacos, es una ciudad con impresionantes edificios, historia, y leyendas. Así que este grupo de celíacos y familiares comenzamos nuestro caminar sin gluten por la Huesca cultural, histórica, artística.... 






Partimos desde la puerta del Hotel Sancho Abarca, que está muy bien situado en la calle Coso Alto, que era el lugar que antes ocupaban las murallas de Huesca. Y frente a la fachada del hotel, Teres y Jesús ya nos hablaron del primer edificio que se encontraba “extramuros”, y que hoy es el Colegio Santa Ana, con fachada de ladrillo y portada de medio punto, y que a finales del siglo XVI era una casa señorial de estilo renacentista, en la que vivía la familia Cliemet, que estaba emparentada con las familias de la nobleza como los Lastanosa y Abarca.

Continuamos nuestro caminar por Coso Alto, hasta llegar a la estrecha y empinada Costanilla Lastanosa, donde Teresa y Pedro, nos comentaron que la imagen que preside la balconada sobre el arco que conecta la Iglesia de San Vicente del Real, con la actual vivienda existente, corresponde San Lorenzo, que es el patrón de la ciudad.


Nuestro paseo continuó por la calle Sancho Abarca, para situarnos enseguida en la conocida popularmente como “Plaza del Mercado”, ya que en se encontraba hasta el pasado siglos las casetas del mercado. Y que que en la actualidad se llama:  Plaza de Luis López Allué. Señorial y con altos soportales, donde se encuentra la Oficina de Turismo, y la tienda de ultramarinos más antigua de España, pero no nos detuvimos, ya que queríamos llegar a la joya del Románico que se encuentra en sus proximidades.

También, y dado que por Huesca pasa el Camino de Santiago, vimos como se ha indicado su recorrido sobre el suelo adoquinado, con la "Concha de Santiago", pero también con hornacinas en algunas esquinas, para evitar despistes en los cruces.

Hornacinas, coloristas y muy llamativas, como la que mostramos en la imagen de la derecha.



Desde aquí tomamos la Travesía Cortés, para encontrarnos con la Iglesia de San Pedro el Viejo. Esta iglesia es una de las más antiguas de España, ya que se sabe que fue visigoda, mozárabe. Y el edificio mozárabe fue destruido en 1117 para construir la iglesia actúala y los claustros.


Fue un placer el detenernos junto al arco de medio punto de la entrada, y escuchar todo lo que nos contaban Teresa y Pedro, sobre el tímpano, los ángeles, el crismón, la cruz, y la figura de San Vicente, así como la P y la X del monograma de Cristo y el Alfa y el Omega, que simbolizan el principio y el fin de todas las cosas. Pero que a nosotros nos supuso el principio de descubrir esta bella joya del Románico.


Pedro, nos comentó, que siempre pensáis que Románico es oscuro y poco colorista, pero eso no es así, ya que las paredes estaban ricamente pintadas, y lo que pasa que no han llegado a nuestros días. Y al poco, pudimos contemplar los frescos del siglo XIII, que se encontraron al retirar el órgano de su antigua situación.


Nos llamó la atención el retablo del altar mayor de estilo renacentista con signos de transición al barroco, de madera tallada y dorada, obra de Juan de Berrueta y Juan de Alí. Y Teresa, nos indicó que nos fijáramos en el óculo de la capilla del sagrario, y que solo encontraremos esto en los retablos aragoneses, ya que fue un privilegio que otorgó el Papa Luna. 


Este óculo, hace del retablo una gran custodia, tras la que se ve el Sagrario que guardas las Sagradas Formas, y cuando estas se encuentran depositadas, está iluminado. Para acceder al óculo, hay que conocer donde se encuentra el acceso en el retablo, ya que son pasadizos ocultos.

Este retablo, es impresionante, por su tallas policromadas, por su tamaño, por sus detalles, y por esas puertas que están ocultas, y que dan acceso al pasadizo secreto. Unas puertas que se cierran una vez sobrepasadas, y que no se pueden abrir desde dentro. Lo que hacían de estos pasadizos, una trampa para los ladrones.

Pero, lo que no está oculto, sino al aire de Aragón, es el claustro románico, al que se accede desde una puerta lateral y que nos impresionó por su belleza.


A todos nos gustó este claustro, formado por columnas pareadas que sostienen un único capitel para las dos columnas, sobre el que descansan los arcos de medio punto. Todo el conjunto fue realizado en la segunda mitad del siglo XII. El claustro tiene 38 capiteles (18 originales y el resto reproducciones). Y tanto Pedro, como Teresa, nos fueron explicando distintos capiteles, así como el tímpano con la representación de los Reyes Magos, mientras todos poníamos atención a sus explicaciones.


Entre capiteles originales se encuentra uno, donde podemos ver el cuerpo de una mujer, una danzarina con su cuerpo torsionado, de la que tanto Teresa, como Pedro, grandes conocedores de este templo nos contaron su simbología.


No podíamos dejar de visitar la capilla de San Bartolomé, donde además de encontrarse la figura de este santo, y los restos de los reyes aragoneses: Alfonso I el Batallador, y Ramiro II el Monje, así como los del último prior benedictino: Bernardo Alter Zapila.


Solo por visitar esta iglesia románica, ya merece la pena acercarse a Huesca, pero aún nos quedaba mucho por ver, así continuamos nuestro caminar hasta la Catedral de Huesca.


Donde nos detuvimos en las escaleras de acceso para hacernos una fotografía de recuerdo, aunque lamentablemente faltaban algunos de los componentes del grupo, que se habían retrasado.


Teresa y Pedro, nos contaron que la Catedral de Santa María de Huesca, se construyo sobre una templo romano y la antigua mezquita mayor musulmana, en lo alto de un cerro. Se comenzó a edificar en 1273 y fue terminada en 1515, siendo de estilo gótico, con un impresionante pórtico.


Teresa nos fue desgranando cada secreto del mismo, y lamentando que no pudiéramos visitar el Museo Diocesano, ya que los domingos está cerrado. Así que pasamos a ver las joyas del interior de este templo, y entre estas joyas su retablo de estilo renacentista realizado en  alabastro del Altar Mayor, obra de Damián Forment, realizada entre 1511 – 1517, donde también podemos observar el óculo de los retablos aragoneses.


Pedro nos indico que nos fijáramos en una de las figuras, que aparece una réplica del Moises de Miguel Angel.


Teresa y Pedro nos fueron comentando algunas de las capillas laterales, y entre ellas una capilla funeraria con una historia de amor y dolor, como es la Capilla de los Lastonosa y la Capilla del Santo Cristo de los Milagros, cuya imagen – según nos contaron – fue sacada por las calles en época de penurias, como la peste de 1497.


Aún nos quedaba mucho por visitar, así que volvimos a las calles de Huesca, para conocer más historia y leyendas. Así que caminamos hasta el Palacio de los Reyes de Aragón, para conocer  la historia o leyenda de “La Campana de Huesca”, donde Teresa y Pedro, nos pusieron en situación ante el cuadro que se conserva en el museo, como siendo Ramiro II el Monje, y según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña, Ramiro II el Monje, ante la desobediencia de los nobles, los hizo llamar para que vinieran a Huesca, para explicarles cómo iba a hacer una campana que se oyera en todo el reino, y fue cortando uno a uno la cabeza de los nobles, sofocando la revuelta. Así, que pasamos a la “sala de la campana” y nos fotografiamos sobre las escaleras que se representan en el cuadro.


Todavía nos quedaba más que caminar por La Magia de Huesca, viendo rincones preciosos, edificios, y magníficamente relatados por Teresa y Pedro. Y no nos queríamos perder la oportunidad de conocer “La Confianza” la tienda de ultramarinos más antigua de España inaugurada en 1871, así que gracias a Teresa y Pedro, visitamos esta tienda con 143 años de antigüedad.


Y nos fuimos a comer al restaurante La Juliana, en la estación. Y tras la exquisita comida sin gluten, continuamos nuestro caminar por la ciudad, visitando los el Parque de Miguel Servet., donde pudimos observar uno de los símbolos de la ciudad, obra de Ramón Acín: Las Pajaritas.

Tras el paseo por el parque, volvimos a la Pza del Mercado, para degustar las delicias sin gluten que elaboran en el kiosco de A Bocados.


Retrocedimos sobre nuestros pasos de vuelta a la estación para tomar el AVE de las 19:35, con la sensación muy agradable del fin de semana intenso y variado vivido en la bonita ciudad de Huesca, y con todo el conocimiento el conocimiento y simpatía de nuestros guías: Teresa y Pedro (El Rincón Sin Gluten)


En nuestro caminar hacia la estación, pasamos junto al edificio modernista del Círculo Oscense, iluminado por la proximidad de las fiestas navideñas, que nos sirvió de despedida de estas magníficas jornadas sin gluten en Huesca.


Pero con la esperanza de volver, a disfrutar de caminar por Huesca,  ya  que nos quedo mucha historia por conocer, museos por visitar, y gastronomía sin gluten por degustar.

#escribimoslovivido

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