domingo, 8 de agosto de 2010

CAMINANDO DE MOCHILERO POR BRUSELAS, PARIS, GANTE, BRUJAS, ROTTERDAM Y AMSTERDAM, Y ALIMENTANDOSE SIN GLUTEN.

Todas las familias, cuando se nos diagnostica que algún hijo es celíaco, pensamos y deseamos que llegue el día en que no encuentre ningún problema para poder vivir plenamente sin gluten en cualquier lugar, y que sepa llevarlo lo mejor posible.

Por otra parte, los celíacos, nos preocupamos mucho de organizar los viajes, intentando tener todo atado y bien atado, para no tener problemas de encontrar lugares donde alimentarnos sin gluten.



Pero nuestro hijo, que ya ha viajado con sus amigos en los últimos años por España, alojándose en bungalós, ha querido este verano, demostrarse a sí mismo, y por supuesto a nosotros, que podía viajar, y disfrutar de su caminar, con muy poco presupuesto, y junto con cuatro amigos, de “mochilero” o “backpacker”. Se ha trasladado en avión (bajo coste), tren (Interrail) y autocar, durante 17 días del pasado mes de julio, por estas ciudades:

Madrid – Bruselas – Paris – Bruselas – Gante – Brujas – Rotterdam – Ámsterdam – Madrid. 



En estos días, caminando sin gluten por Bélgica, Francia y Holanda, ha comprobado las peripecias que tiene que realizar un celíaco, y máxime como mochilero, para poder alimentarse fuera de casa, y a confirmado algo que ya sabíamos, y es que en España tenemos la suerte de contar con un establecimiento como Mercadona en el que podemos comprar gran variedad de productos perfectamente etiquetados “sin gluten”, así como varios supermercados, y herbolarios donde poder encontrar alimentos específicos de celíacos, algo que en este viaje le ha sido bastante más complicado.

PARIS. Una bella ciudad, donde es complicado encontrar alimentos sin gluten.

Toda la información que nuestro hijo pudo encontrar de cómo alimentarse sin gluten en Paris, decía más o menos lo mismo: “Podrá presentar más de un desafío”. Y por eso, preparamos una serie de alimentos para que en caso de no encontrar, pudiera por lo menos tomar algo, siempre con la restricción del peso de equipaje y la capacidad.

La solución fue, que al estar hospedado en un hostal para mochileros y estudiantes, disponían de cocina, lo que les facilitó el desayuno y la cena, así como el poderse preparar unos sándwich con pan de Schär, para no perder el tiempo y poder visitar esta preciosa ciudad.

En esa cocina, se prepararon pasta sin gluten, arroz blanco, tortilla francesa con salchichas “sin gluten”.


Pero, les fue muy difícil el encontrar productos etiquetados sin gluten, y tampoco pudieron encontrar el kiosco que hacía crepes de trigo sarraceno bajo la Torre Eiffel, ya que era el día de la Fiesta Nacional Francesa y todo estaba lleno.

En resumen, ha sido una ciudad, donde como ya decían los celíacos que habían visitado con anterioridad, es un verdadero reto el poder alimentarse sin gluten, aunque pudieron encontrar algo etiquetado en Carrefour.


BRUSELAS, GANTE Y BRUJAS. Ciudades llenas de historia, pero donde encontrar alimentos sin gluten es otra historia.

Tanto la primera noche, como el día que permanecieron en casa de uno de los participantes en este viaje, no hubo ningún problema, ya que muy amablemente, los padres de su amigo se habían informado a la perfección de la problemática de cocinar sin gluten, y les habían preparado una estupenda cena y desayuno aptos para celíacos.

Encontraron una chocolatería Leónidas, donde la dependienta no sabía nada sobre la celiaquía, pero sí, que tenía dos tipos de bombones “gluten free”.


Visitaron también ciudades como Gante, donde se hospedaron en un albergue, y pudieron cocinar algún plato. Para luego, prepararse algo que llevar a Brujas, sabiendo que a la noche, les esperaba una suculenta cena en Bruselas.


En resumen, comer en Bélgica sin gluten, también es algo complicado.


ROTTERDAM Y ÁMSTERDAN. Ciudades junto al agua, donde el celíaco encuentra gran variedad de productos perfectamente etiquetados.

En estas ciudades, todo cambió, ya que aquí existe una cadena de supermercados llamado Albert Heijn, donde los productos vienen etiquetados sin gluten, y así pudieron adquirir lo que desearon para satisfacer sus necesidades de alimentación. Aunque, los productos sin gluten, se encuentran el los supermercados grandes, ya que en los pequeños no hay casi nada “glutenvrij”

Unos alemanes que conocieron, les animaron a que probaran el VLA, y fue un gran descubrimiento, ya que además de ser “gluten free”, estaba riquísimos. Son una especie de natillas con distintos sabores.















En resumen, comer sin gluten en Holanda, es mucho más fácil que en el resto de los países visitados en este viaje, y sobre todo gracias a la existencia de estos supermercados Albert Heijn, ya que disponen de muchos productos perfectamente etiquetados, al estilo de nuestro querido Mercadona, teniendo en cuenta otras intolerancias e información sobre alérgenos.


RESUMEN:

La experiencia ha sido satisfactoria, ha disfrutado de visitar estas ciudades, de conocer sus monumentos, y poder no solo entablar conversación con los residentes en estos países, sino con otros mochileros que se encontraron en su camino, y que procedían de distintas partes del mundo. Por tanto: ¡prueba superada!

Las comidas que han preparado no han sido de gourmet, pero les han servido para alimentarse, realizando algunas mezclas un tanto extrañas, como pate con crema de cacahuetes.

También, el poder encontrar pan sin gluten, y fiambre, le ha servido para hacerse Sándwich, y no dejar de caminar.

El último día en Amsterdam, encontraron un restaurante argentino donde podían comer costillas a la barbacoa.

Y pensando en las palabras del escalador italiano Guido Rey: “solo vive de veras quien jamás se detiene”, a las que nosotros añadiríamos: y que la celiaquía no detenga tu caminar y que disfrute de tú viajar.

 #escribimoslovivido

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