martes, 17 de noviembre de 2015

Palacete Laredo: La casa de un artista vasco, que llegó a ser alcalde de Alcalá de Henares #Madrid.

Habíamos pasado en innumerables ocasiones por la puerta del Palacete Laredo, y siempre impresionados por su construcción de ladrillo visto en todas sus fachadas, de estilo neomudejar. Pero por distintos motivos nunca habíamos podido visitar su interior, hasta que el pasado sábado 31 de octubre, sin tener en principio la idea de visitarlo, ya que nuestra intención era ir a la Pastelería La Celiacoteca, y adquirir unos buñuelos de viento sin gluten. Vimos la oportunidad de entrar a descubrir su interior. Y tanto nos sorprendió, que en principio habíamos puesto como título a esta entrada: Palacete Laredo: Una fachada que impresiona, y un interior que sorprende.


La imagen que siempre nos ha transmitido, ha sido la de un edificio estilo mudéjar muy bien concebido. Y desde un principio, ya hace años, nos interesamos por conocer su historia, y la de su propietario, diseñador y constructor, pero por mucho que habíamos leído sobre él, cuando entramos a su interior con nuestra pequeña cámara compacta, ya que permiten hacer fotografías sin flash, nos sorprendió aún más su obra, su sueño hecho realidad.





Si, ya nos había sorprendido el conocer que su propietario: Manuel José de Laredo y Ordoño, fue una persona muy influyente a finales del siglo XIX en la vida de Alcalá de Henares, donde desarrollo sus facetas como restaurador, pintor, dibujante, decorador y llegó a ser alcalde de la ciudad. Y por mucho que el diseño de su hotel o chalet, no procedía de una familia árabe, ya que había nacido en 1842 en Amurrio (Álava), siendo hijo de un juez con holgura  económica, descendiente de una familia de importante linaje aragonés. Y que con algo más de ocho años, se traslado a Madrid junto con su padre.











Según hemos podido leer en un documento del Centro Virtual Cisneros, titulado “Dos Palacios”. El primer trabajo de Manuel José de Laredo en Alcalá de Henares, fue un proyecto presentado en 1876, para la Capilla Oidor, que no se llegó a realizar, pero que gustó a los responsables.

Pero uno de sus trabajos más importantes, fue la restauración de las mejores salas mudéjares del Palacio Arzobispal. Donde se restauraron yeserías y techumbres de distintos salones, así como otras estancias. Con estos trabajos consiguió ser nombrado jefe de trabajos decorativos, aún sin ser arquitecto. Participó también en el proyecto de la estatua de Cervantes (1879) en la Pza. Mayor, hoy de Cervantes.

Firma de Manuel Laredo
Al estar su trabajo principalmente en Alcalá de Henares, que en esos momentos no contaba con más de 10.000 habitantes, y era una ciudad en decadencia, en parte por el traslado de la universidad a Madrid en 1836, así como por la desamortización de Mendizabal (1836 – 1837), que había convertido en ruinas muchos de sus conventos y colegios universitarios.


Y decidió en 1880, comprar unos terrenos en lo que se conocía como: “Las eras de San Isidro”, donde construyo su quinta, su hotel, su palacete, que terminó en 1884. Cuatro años de trabajo para construir con todo detalle esta joya arquitectónica, donde se traslado su familia a vivir.


Dicen que era una persona con  “excepcional visión de futuro”, ya que edificó su palacete en una de las vías principales de Alcalá de Henares, como es el Paseo de la Estación, que desde 1859 unía la estación de ferrocarril con el centro de la ciudad.

Pero también hay que destacar que Manuel J. Laredo, fue concejal de Obras Públicas y Tercer Teniente Alcalde entre 1890-1891, pasando a ser alcalde de Alcalá de Henares desde 1891 a 1893. Periodo en el que se llevó a cabo el monumento a Cisneros y un gran proyecto urbanístico de alineación de calles, empedrado, alcantarillado, alumbrado, ensanchado de vías, arbolado, y se construyo el Paseo de la Estación, donde tenía su quinta.

Pero en el otoño de 1895, tras onces años de residencia en este palacete, lo vende, y vuelve a vivir a Madrid, donde fallece al año siguiente a la edad de 54 años.

Y ahora que ya os hemos contado quien fue el responsable de esta joya arquitectónica, y si no la conocéis os recomendamos, si venís caminando desde el casco histórico, de Alcalá de Henares, atravesar la Vía Complutense, y tomar la calle Goya, donde al llegar a la intersección con la calle Bayeu, veréis una vallado de ladrillo, que corresponde al cierre del jardín romántico del palacete. Continuar vuestro paseo por esta calle Goya, intentando a través de la puerta ver el jardín y el edificio. Y al final del vallado, tomar a vuestra izquierda la calle Zuloaga, para impresionaros de la fachada que nos sorprenderá, con sus celosías, rejas, canalones, balconadas,  por la calle Sebastián de la por el Paseo de la Estación, para observar los detalles de esta Casa-Estudio, antes de acceder al interior de este histórico, que actualmente, es la sede del Museo Cisneriano, y gestionado por la Universidad de Alcalá. 

Ya en la entrada por el Paseo de la Estación, pasamos una pequeña puerta, y lamentablemente, no podemos doblar a la derecha y dar un paseo primero por el jardín, y así observar aún más de cerca el edificio. Así que tomamos la dirección de la izquierda, de esta Quinta La Gloria, y tras subir unas pequeñas escaleras bajo un precioso y pequeño “porche”, entramos en el sueño que hizo realidad Manuel Laredo.

Hemo puesto azúl en los cielos de algunas fotografías, con el fin de dar esa imagen de postal coloreada antigua. 


Vamos visitando las distintas estancias, y dándonos cuenta de los maravillosos artesonados, así como que según nos cuenta la simpática guía. 

Planta baja:

Sala del Aljarafe: Donde podemos ver el artesonado procedentes del Palacio de Antonio de Mendoza de Guadalajara (s.XVI).


Sala Árabe: Con recuerdos a la Alhambra, y con azulejos en el zócalo procedentes del Palacio de Pedro I de Jaén (s. XV).


Y la pequeña cúpula procedentes del Palacio del Conde de Tendilla de Guadalajara. Y en una esquina, una imagen de madera a tamaño natural de la reina Isabel la Católica, que parece realizó Gil de Siloé.


Sala del Espejo: Al entrar en este espacio, todo es distinto, ya que es una sala modernista, con un gran espejo, y Art Decó.

Sala Entelada: Lugar donde se reunían las mujeres, y cuyas paredes están totalmente enteladas. Y es donde se exponen en vitrinas, la Biblia Políglota Complutense (6 volumenes), que está impresa en cuatro idiomas (arameo, griego, hebreo y latín). La Biblia Políglota de Amberes o Biblia Regia.


Pasillo distribuidor y acceso al jardín: Donde se encuentran distintas fotografías del Palacete, así como una de Manuel Laredo.


Salón de Reyes: Al entrar a este salón, todos nos sorprendemos por su majestuosidad, por su altura de su bóveda, por su diseño, y por todo lo que nos expone la guía.


Este salón, es como si fuera la columna central de la casa, el eje bajo el torreón, y donde las paredes y techos sorprenden. Y también en esta estancia, existen piezas procedentes de otros lugares, como los nervios góticos, y las columnas que en su momento pertenecieron al Castillo de Santorcaz (Madrid)



Primera planta:

Dormitorio con aseo: Lo más llamativo del dormitorio, posiblemente sea un gran pollete con azulejos del siglo XVI (no recordamos de donde procedían), junto a una gran celosía desde donde se puede ver la calle, pero desde la calle no se les podía ver.


Y a un lado del dormitorio, algo muy poco corriente en esa época, un aseo completo.


Gabinete: Una maravilla de decoración mudéjar, y posiblemente la estancia que más nos sorprendió.


No solo por su diseños, su forma abovedada, el color de sus paredes imitando a las de la Alhambra de Granada… Y su acústica.


Sí, una acústica que le convierte a este espacio en el “Gabinete de los secretos”, ya que puestos a un lado y otro de la habitación, se escucha perfectamente, y con más volumen lo expuesto por las personas. Por otra parte, si nos situamos en el centro, y hablamos, parece que lo estamos haciendo a través de un altavoz.


Lamentablemente, el suelo de esta estancia desapareció, y a alguien se le ocurrió recurrir a azulejos de baratija, de sobrante de obra para volver a pavimentarlo.


Eso si, la situación de este gabinete, como todo en esta casa, no está puesto al azar, ya que desde sus ventanas se ve la entrada principal del palacete, y a todas las personas que caminaban desde el centro de Alcalá.

Lamentablemente, no se puede visitar la zona superior del edificio, ni otros lugares del mismo, como el jardín romántico que aún conserva un cenador de hierro, y por el que sería muy reconfortante pasear.

Lo cierto, es, que seguramente y a la vista de las distintas obras de arte que contiene este edificio, Manuel Laredo, como otros adinerados de la época, se aprovechó de la Desamortización de Mendizabal (1836 – 1837) para hacerse con ese material de distintos edificios que conforman esta casa.


Los detalles de este palacete, son impresionantes, y existen falsos azulejos, mármoles y otros elementos que son buenas imitaciones o trampantojos, y que le servían a Manuel Laredo para "vender su producto", su conocimiento en la restauración, en el diseño… ya que esta casa además de ser su sueño, también era su muestrario, su escaparate, su tarjeta de visita, para los posibles clientes que le contrataran obras. Y al estilo de los almacenes de materiales de construcción como el que tenía uno de nuestros abuelos, y en que la fachada estaba cubierta con gran variedad de azulejos para que los clientes vieran como quedaban. Eso sí, nuestro abuelo natural de Torrejón de Ardoz, no le vendió a Manuel Laredo, pero si a muchos palacetes, hoteles y casas de La Ciudad Lineal… Pero esa es otra historia...


Desde el 20 de noviembre de 2001, este palacete acoge el Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros (CIEHC), creado en 1996 por la Universidad de Alcalá, para el estudio de la figura del Cardenal Cisneros, su época y la historia de las universidades.

#escribimoslovivido.


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