martes, 8 de agosto de 2017

Primer encuentro con Pirineo Aragones, y el Valle de Ordesa en 1976 #escribimoslovivido

Esta historia, esta experiencia no tiene nada que ver con la celiaquía, ni con nuestra alimentación sin gluten desde hace más de 20 años. Ya que esta historia nos lleva a hace 41 años. Y es que con el primer dinero que gané colaborando en un proyecto de un centro comercial en 1976, me compré una cámara Yashika Electro 35 GTX. Una gran máquina analógica, no réflex, ya que el precio de las réflex era bastante más elevado, y con el dinero que tenía no me llegaba. Pero tengo que deciros que esa cámara me dio muchas, muchas satisfacciones. Y se me llego a congelar en la cima del Almanzón (Circo de Gredos), se me calló en el Valle de Ordesa (Pirineo Aragones), siempre iba protegida por el casco de escalada en el macuto mientras caminaba, y colgada mientras escalaba... Y siguió funcionando. Con ella he realizado muchas diapositivas, que es lo que más me gustaba, por la calidad, el colorido y lo agradable que era después de una viaje, de una salida al monte, de una escapada, el juntarnos los amigos para verlas con el proyector sobre la pantalla. Era un motivo más de reunirse, de hablar, de compartir, y de organizar otros viajes, otras caminatas, otras escaladas, con aquellos amigos de juventud, aquellos denominados por esas personas que siempre temen a las personas que rompen los moldes establecidos como: “Guarros del Macuto”

El Valle de Ordesa desde la parte superior de las Clavijas del Soaso
El Valle de Ordesa desde la parte superior de las Clavijas del Soaso
El problema, es que todas esas diapositivas, todas esas historias enmarcada y guardadas en cajas, comenzamos a digitalizárlas, pero un buen día se nos rompió el escáner, y dejamos de hacerlo. Aunque, nos hemos propuesto comprar algún día un escáner y digitalizar todas, ya que son unos bonitos recuerdos, y ahora con los años pasados algunas ya son históricas. Sin tener en cuenta lo que hemos cambiado nosotros.


¿Por qué os contamos esto? Queríamos dejar constancia en este blog - que no deja de ser nuestro blog personal y familiar - de lo vivido y sentido en un “Road Trip” que realizamos en 1981 durante 15 días por el Pirineo Aragones, algo del Catalan, pasando por Andorra y terminando en el Golfo de Rosas (Gerona). Un "Road Trip" que fuimos escribiendo en nuestro cuaderno de bitácora con bolígrafo día a día. Luego pasamos a máquina, y posteriormente al ordenador. Y hasta lo presentamos a un concurso de viaje de la compañía Seat. Ahora, ese libreto lo conserva nuestra hija con mucho cariño, así como algunas fotos en papel, extraídas de todas las diapositivas que hicimos.

ROAD TRIP PIRINEOS CON SEAT 127
Road Trip Pirineos 1981 con SEAT 127
Y pensábamos que habíamos escaneado esas diapositivas, pero no. Eso sí, al buscar entre las diapositivas escaneadas, hemos encontrado estas del primer encuentro con el Pirineo Aragones en la Semana Santa de 1976 donde la idea era escalar el Tozal del Mallo en el Valle de Ordesa.

Tozal del Mallo - Valle de Ordesa
Tozal del Mallo - Valle de Ordesa

Así que nos hemos puesto a recordar cuando el que escribe estas líneas tenía pelo y negro; pesaba bastante menos: tenía más agilidad, y más sueños por cumplir.

Y aqui os contamos ese viaje, ese encuentro con el Pirineo de Huesca, al que llegamos en dos microbuses, después de que el autocar que nos llevava sufriera una avería a la altura del Km 103 muy cerca de la población de Almadrones (Guadalajara), en la N-II (Madrid - Barcelona). Y que nos hizo pasar casi toda la noche durmiendo en el interior del autocar, lo que nos supuso cambios importantes en todo lo que teníamos pensado realizar.

Y así, ya en los microbuses que llegaron casi de madrugada, nos acercamos a la población de Murillo (Huesca), con la impresionante vista de los Mallos de Riglos.

Murillo y Mallos de Riglos
Murillo y Mallos de Riglos

Y continuando por las entonces estrechas y  serpenteantes carreteras de montaña, pasamos la población de Torla (Huesca) y divisamos el siempre majestuoso Cotatuero.

Paredes del Cotatuero desde Torla
Paredes del Cotatuero desde Torla

Desde Torla, parecía que el tiempo arriba era bueno, pero no fue así, al llegar al aparcamiento del Valle de Ordesa, comenzó a nevar, y eso, junto con el retraso importante sufrido por la averia del autocar, nos hizo replantearnos a lo que habíamos venido hasta Ordesa, y definitivamente desistir de escalar la vía del Tozal del Mallo Que además tenía nieve en algunos tramos. Ya tendríamos tiempo de volver en otra ocasión, con mejor tiempo.

Tozal del Mallo desde el río Arazas
Tozal del Mallo desde el río Arazas

Así que dejamos casi todo el material de escalada en el autocar, y dejando solo lo necesario para caminar y ascender si nos era posible al Monte Perdido. Y comenzamos a caminar por el valle, haciendo alguna parada junto al río Arazas, para ver el Tozal del Mallo a lo lejos.

Y con parte del grupo con el que compartimos el viaje, llegamos al bosque de hayas, y a esa pequeña cabaña de madera, donde paramos a reponer fuerzas, tomando algo.

Refugio en el hayedo del Valle de Ordesa
Refugio en el hayedo del Valle de Ordesa

Continuamos entre niebla, viento y no un tiempo muy agradable, pasando de vez en cuando a ver las cascadas del río Arazas.

Cascada del río Arazas - Valle de Ordesa
Cascada del río Arazas - Valle de Ordesa

Y pasito a pasito, llegamos al final del Valle de Ordesa, a la conocidas como "Clavijas del Soaso", pero antes de subir ese tramo de pared, nos desviamos a nuestra izquierda a ver la cascada de la Cola de Caballo.

Paredes del final del Valle de Ordesa
Paredes del final del Valle de Ordesa

Y la Cascada de la Cola de Caballo bajaba con buena cantidad de agua, y en esa zona no había nieve. Y aprovechamos para hacernos unas diapositivas para el recuerdo. Para recordar, como era uno cuando tenía 17 años, con pelo, igual de alto, pero menos ancho.

Con 17 años junto a la cascada de la Cola de Caballo - Valle de Ordesa
Con 17 años junto a la cascada de la Cola de Caballo - Valle de Ordesa

Y tras las fotos, superamos las Clavijas del Soaso, con sus piedras bastante frías, y llegamos al Refugio de Goriz.

Refugio de Goriz - Pirineo Aragones
Refugio de Goriz - Pirineo Aragones

Pensabamos poder encontrar sitio para pernoctar en el refugio, y así poder subir hacia el Monte Perdido. Pero, para nuestra desilusión, el refugio estaba lleno, y eso nos hizo ya desistir de hacer cualquier otra actividad de escalada. Y aprovechando unos rayos de sol, nos hicimos una  fotografia en la puerta, la cordada que siempre ascendíamos juntos: Goyo Alonso, Antonio Molina y yo.

Goyo, Víctor y Antonio en la puerta del refugio de Goriz
Goyo, Víctor y Antonio en la puerta del refugio de Goriz
Así, que al no poder pernoctar en el refugio de Goriz. En principio, pensamos en realizar la "Senda de los Cazadores", pero tras ver el estado en que se encontraba la nieve, decidimos volver sobre nuestros pasos, y descender por el "Camino de las Zetas", hacia el Valle de Ordesa.

Descendiendo por la nieve hacia el Valle de Ordesa
Goyo descendiendo por la nieve hacia el Valle de Ordesa
En principio, pensábamos haber escalado el Tozal del Mallo, luego haber pernoctado en el Refugio de Goriz y ascender a Monte Perdido... Pero acabamos pernoctando los tres en el pequeño refugio de madera en el interior del hayedo del Valle de Ordesa.

Tras pernoctar en el refugio de madera del Valle de Ordesa
Tras pernoctar en el refugio de madera del Valle de Ordesa
Tras una noche fría, realizamos varios caminos por la zona y disfrutamos del paisaje de este bello valle pirenáico. Y entre otros lugares, nos acercamos a las conocidas como "Gradas del Soaso", donde el agua salta por las distintas "gradas" haciendo del lugar único.

Goyo y Víctor junto a la Cascada de las Gradas del Soaso
Goyo y Víctor junto a la Cascada de las Gradas del Soaso
Y, aunque en esa época, controlábamos bastante el hacer diapositivas, nos hicimos unas cuantas en este lugar tan especial, entre la roca, la nieve y el agua.

Ahora mismo, vemos la cantidad de diapositivas que hacíamos, y es que está claro que el precio de las mismas, el tener que llevar los carretes, el revalarlas... nos hacían que nos limitáramos mucho a la hora de disparar con la cámara analógica. Y si lo comparamos con las cientos de fotografía digitales que hacemos ahora, nos arrepentimos de no haber hecho muchas más, para tener un testimonio gráfico de aquellas excursiones, que para nosotros, con la edad y los medios de que disponíamos,  eran verdadera expediciones.

Víctor en las Gradas del Soaso . Cascadas del río Arazas.
En las Gradas del Soaso . Cascadas del río Arazas.
Como podéis observar en la siguiente imagen, en la Semana Santa de 1976, el aparcamiento de la pradera del Valle de Ordesa estaba casi vacio. Algo, imposible años después, donde el elevado número de visitantes hace que en algúnas épocas se limite el número de vehículos, y se programen autocares lanzadera desde el municipio de Torla.

Víctor en la pradera de Ordesa, junto al aparcamiento en 1976
En la pradera de Ordesa, junto al aparcamiento en 1976
En esos días, conocimos a un grupo de chichos que venían desde Cataluña, con los que pasamos algunos ratos caminando, y hablando sobre las posibilidades de la zona, ya que alguno de ellos tenía raices familiares (creo recordar que una abuela) en la cercana población de Broto.

Grupo de montañeros de Madrid y Barcelona en Ordesa
Grupo de montañeros de Madrid y Barcelona en Ordesa
El tiempo ha pasado desde aquella Semana Santa de 1976, y hemos ido creciendo. Al crecer, hemos perdido además de pelo, esa frescura de la juventud, esa alegria por acometer sueños imposibles. por ascender a lugares casi inalcanzables. pero no hemos perdido las ganas de continuar caminando en todos los sentidos.

Con la cordada de Goyo y Antonio, realice muchas escaladas, y vivimos momentos inolvidables, tanto en la montaña, como en la ciudad. Pero la vida, el trabajo, los estudios... y el tener que realizar el servicio militar en distintos años, nos fue separando. Y desde hace muchos años no nos hemos vuelto a ver. Pero, durante esos años, el estar conectados por una cuerda, sabiendo que nuestra vida podía depender del otro, nos hizo que nos compenetráramos tanto, que simplemente, una forma de hablar, de silvar, de silencio... hacia que entendieramos el estado de ánimo, o de decisión en ese momento en la escalada y en la vida.

Pero ese sueño de escalar los tres juntos la pared del Tozal del Mallo, para lo que nos habíamos entrenado mucho, nunca llegamos a realizarlo.  Y ese: "Ya tendríamos tiempo de volver en otra ocasión, con mejor tiempo", nunca llegó. Seguro que ellos han vuelto por el Valle de Ordesa, y nosotros también lo hemos hecho en distintas ocasiones, una de ellas en ese "Road Trip de 1981", y en otras cuantas veces acompañados de nuestros hijos, como en esta que realizamos esta diapositiva del reflejo del Tozal del Mallo sobre un charco de agua cristalina. Diapositiva que presntamos al concurso del "Memorial Maria Luisa", hace ya muchos años, y que quedo seleccionada.

Reflejo del Tozal del Mallo en un charco.
Reflejo otoñal del Tozal del Mallo en un charco

Esos años de escalada, de entrenamiento, de forma de vivir, de esfuerzo, de rescates, de primeros auxilios... De escuela de la vida, nunca los olvidaré, y han hecho que mi educación, valores y forma de entender la vida sea distinta al de muchas personas. Y es que este deporte, esta forma de vida, fué una verdadera Escuela laboral y de vida, donde aprendí sin darme cuenta:

- Seguridad, prevención riesgos, salud personal y del equpo.

- Preparación psíquica y física para conseguir un objetivo ó límite.

- Toma de decisiones continuas e importantes de seguridad.

- Planificación, organización, control de tiempos y delegación de tareas.

- Liderazgo, compromiso y coordinación de equipos.

- Confianza en el equipo y en mi mismo. Evitando la frustracción.

- Valorar a las personas por si mismo, no por su aspecto.

- Lectura cartográfica, planos, esquemas, localización, orientación...

Estos años, de escalada y montañismo activos, fueron para mi una verdadera "Master Class de la vida". Y sus recuerdos siempre son positivos, aunque, en el camino de este deporte que ahora llaman de riesgo, perdí por accidentes o enfermedades a grandes amigos y amigas que nunca olvidaremos. Y algunos de los que quedamos, intentamos vernos como mínimo una vez al año en la: "Reunión de viejos amigos montañeros"


REUNION DE AMIGOS MONTAÑEROS 2015
Reunión en 2015 de amigos montañeros en La Pedriza

Ahora, que nos hemos decidido a publicar este recuerdo, esta excursión de hace 41 años, en cuanto que podamos escanear las diapositivas del “Road Trip Pirineos 1981” escribiremos sobre este viaje que realizamos los dos hace 36 años, por aquellas carreteras nacionales de un solo carril en cada sentido, por aquellas carreteras secundarias,  y que pretendemos realizar nuevamente el próximo año en el tramo del Pirineo Aragones.

Esta escapada, excursión, y primer contacto con el Pirineo Oscense, pasará a formar parte de nuestra Carta Turística: Viajes, escapadas, senderismo, actividades, experiencias, naturaleza, lugares, rincones, ciudades, pueblos… Publicadas en blog.

#escribimoslovivido

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