martes, 31 de mayo de 2016

Caminar Sin Gluten, apoyando al pequeño comercio con Communitas Amet.


Las personas que hemos nacido en el siglo XX en barrios tradicionales, comerciales, hemos visto como lamentablemene día a día, el pequeño comercio ha ido desapareciendo. Y por eso cuando nuestra amiga Susana de Mi Menú Sin Gluten, nos propuso colaborar en esta camapaña de apoyo al pequeño comercio, paraticipando en este vídeo realizado por Paloma García para la empresa Communitas Amet, no lo dudamos ya que: apoyamos al pequeño comercio.



Y es que aún recordamos aquellas tiendas de ultramarinos ó mantequerías de barrio que en épocas difíciles fiaban, si fiaban a sus vecinos para ayudarles a llegar a final de mes, algo que ahora no parece imposible, pero que ha existido.



También recordamos, aquellos comercios del barrio, aquellos tenderos y dependientes de toda la vida, que conocían los gustos de cada vecino en temas de alimentación.

Pero sin olvidarnos de los comercios especializados,  aquellas tiendas de montaña, donde el dependiente estaba a la última en conocimiento de productos, era todo un especialista y practicante, y siempre sabía que recomendarte.



Ahora, si nos fijamos en el tema de alimentación sin gluten, o de alergias e intolerancias en general, no existe duda, que lo mejor es ir al pequeño comercio, a ese comercio de cercanía que conoce cada producto de su tienda, y que nos aconseja, nos muestra los nuevos productos, y en sus estanterías está todo perfectamente colocado. No como ocurre en algunos grandes almacenes, donde en la estantería que indica “sin gluten”, podemos encontrarnos productos claramente con gluten, algo que pude llevar al equívoco, y hasta producir en caso de tener alguna alergia un ataque anafiláctico, por no tener precaución. 

Pero además, y como habréis podido escuchar en el video, el pequeño comercio: “Da confianza”, “es de toda la vida”, “es cercanía”, “es vida”, “da seguridad”, “es el futuro de los barrios”, “es garante de calidad de los productos hacia los usuarios”, “es familiar”, “es solidario”, “es cercano”, “da vida a nuestras ciudades”, “son valientes y luchan ante tanta competencia”, “Es el comercio de barrio”… “Sin el pequeño comercio los barrios se quedan sin vida. Porque el pequeño comercio es la alegría de los barrios”. Y como luce en el cartel de la tienda de ultramarinos más antigua de España: LA CONFIANZA, si la confianza del pequeño comercio.


Sinceramente, cuando los comercios desaparecen, cuando sus luces se oscurecen para siempre, cuando sus trabajadores desaparecen de esos barrios, la vida cambia. Habrá personas que no lo noten, pero un barrio es la suma de sus habitantes, y los trabajadores de los comercios forman parte de esos barrios, dan vida a cada calle, a cada esquina, a cada rincón. 

Al perder el pequeño comercio, perdemos especialización, cercanía, confianza y vida en nuestras calles. Para pasar a un comercio masificado, deshumanizado…

Permitirnos que dediquemos esta entrada a todos aquellos pequeños comercios, a aquellas personas que formaron parte de nuestras vidas tras los mostradores: A Carlitos con sus exquisitas patatas; al Sr. Pedro desde su vaquería; a Maria la pastelera; a Juan el de la tienda de golosinas; a Paco “el miserias”; José el churrero… y a tantas personas que nos alegraron nuestra infancia y juventud desde sus comercios. Y no queremos olvidarnos de Amador, aquel bodeguero de La Vecilla (León), hombre de pelo blanco, fornino, que esperaba todos los días a uno de nuestros abuelos a que llegara de trabajar a medio día, para tomarse juntos un vermut, antes de cerrar el establecimiento hasta después de comer. Sí, antes algunos bares cerraban a medio día, y hasta había muchos comercios de alimentación que no abrían los fines de semana.


Gracias a todas esas personas que habéis formado partes de nuestra vida y habéis dado vida, luz, movimiento… a nuestro barrio. Y es que por tantas cosas, tenemos que apoyar al pequeño comercio.

#escribimoslovivido

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