miércoles, 8 de julio de 2009

SAN MIGUEL, EL PEQUEÑO GRAN MERCADO DE MADRID.


Madrid, que por desgracia para sus habitantes y visitantes, se ha caracterizado desde hace muchos años, por demoler edificios, cines, teatros, mercados, y hasta hacer desaparecer calles para construir viviendas y oficinas. También se ha caracterizado en hacer desaparecer tabernas y cafés con historia, para convertirlos en sucursales bancarias. Este Madrid, que ha ido perdiendo sus tradiciones, sus locales de reunión y, que luego añora esos mismos locales y los sustituye por franquicias que simplemente imitan, lo que nunca tendría que haberse perdido…



Ese Madrid, que estuvo a punto de destruir hasta su PLAZA MAYOR por hacer un aparcamiento subterráneo bajo ella. Esa plaza que siempre ha sido un espacio de reunión y que actualmente es una zona donde se puede percibir lo cosmopolita que es esta ciudad.


Pues bien, en ese Madrid, hace doscientos años, en la conocida como Plaza de San Miguel, muy cerca de la PLAZA MAYOR, se celebraba un mercado de productos perecederos, que en 1916 se convirtió en un mercado cubierto con una estructura de fundición y posteriormente con cerramiento en cristal. Ese MERCADO DE SAN MIGUEL, que todos los madrileños seguramente conocemos, que en nuestro caso siempre nos llamó la atención, y que ha permanecido muchos años cerrados, hace tiempo que ha vuelto a abrir sus puertas. Pero en lugar de cómo ha ocurrido con bares y cafés que imitan a lo antiguo, en este pequeño gran mercado, se ha realizado una actualización del sistema dentro de una caja de cristal reformada, Ya que se ha convertido en un lugar de reunión, de tapéo, de compra y degustación.


Nosotros hace unos días, ya al atardecer, fuimos a conocer este NUEVO MERCADO DE SAN MIGUEL, y la verdad es que nos sorprendió muy gratamente, ya que en la parte perimetral existen puestos, mientras que la parte central, se ha dejado diáfana, con unas mesas y taburetes, para que se puedan comprar tapas en distintos establecimientos, bebidas y degustarlos bajo el techo del mercado.

La variedad de productos para celíacos, es demasiado limitada, casi nula, ya que todo son tapas sobre pan de trigo, panes, pasteles... pero existe un local que se llama el “El yantar de ayer”, donde podemos degustar tres tipos de vermú (Riojano, Reus o de Madrid), mientras tomamos frutos secos y variantes.
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No os contamos más, ya que lo que merece la pena es visitarlo y disfrutar de este lugar que se ha recuperado para los madrileños y para todos los que visitan esta ciudad, ya que además tiene un horario muy amplio y hasta nocturno.
Desde aquí damos las gracias a esa empresa que ha apostado por su rehabilitación y modernización, sin perder su historia, para convertirlo en un lugar de encuentro para la "Cultura Culinaria", donde está previsto que se realicen muchas actividades a partir de septiembre, a las que esperamos poder asistir.

 #escribimoslovivido

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