miércoles, 21 de marzo de 2007

CAMINAR SIN GLUTEN - LA DECISIÓN (I)

Todos los blog suelen tener un título, y existirán diversos motivos por los que se decide el llamar a un blog de una manera o de otra, en nuestro caso el llamarle Caminar sin gluten, surgió de algo parecido a un libro que el padre de esta familia comenzó a escribir hace ya unos años, y que en un primer momento lo titulo “rompiendo las botas”, para posteriormente titularlo “Caminar sin gluten”.

FABIOLA EN EL CIRCO DE GREDOS


Es una historia de ficción, donde su protagonista es una joven llamada Clara, que posee un poco de nosotros mismos, un poco de personas conocidas y bastante de imaginación, y nos va poco a poco introduciendo en su caminar y sus vivencias.




Esta novela, nunca creemos que se publique, ya que como se suele decir “aprendiz de mucho… maestro de poco” , pero siempre le ha gustado relatar, así que a continuación os ponemos una imagen del personaje y el inicio del relato que motivó el nombre de este blog.



LA DECISIÓN
 
Todo ha pasado, la decisión está tomada, atrás ha quedado mi trabajo. El trabajo en la empresa metalúrgica. Las horas frente al tablero de dibujo. Colgada de los teléfonos, la resolución de problemas, la carga de máquinas, el diseño de utillajes, las mejoras técnicas, el cumplir horario, el fichar, el jefe, las reuniones interminables, las presiones comerciales, las charlas con las compañeras, los chistes, los cotilleos. Ha terminado la regulación de empleo y simplemente… me han despedido.

Este es el agradecimiento a los años dedicados a esa empresa, a los quebraderos de cabeza, a los diseños para mejorar la producción, en resumen a mí dedicación.

Solo sé que quiero olvidarme de todo. Solo sé que tengo que caminar. Solo sé que quiero relajarme. Solo sé que he de ver paisajes, he de pisar distintas tierras y hablar con sus gentes, ver sus tradiciones, sus monumentos, sus montañas, sus bellos pueblos. Replantearme mi futuro, ese futuro que ahora veo incierto, pero que espero tener. No quiero caer en la desesperación, en el agobio, en la depresión. No ahora, después de todo lo que he pasado anteriormente.

He decidido de momento huir hacia el norte, al norte verde, al norte fresco, y recuperar los recuerdos de sus gentes y como se trata de esto, de realizar un viaje interior mientras camino. Pero primero tendré que preparar mi mochila, esa mochila que se ha colgado de mis espaldas durante tantos días, con la que he recorrido tantos y tantos caminos, ese macuto que conoce mi espalda mejor que yo. Pero en este caso no irán en su interior, ni la cuerda, ni el material de escalada, ni el casco, solamente ira la ropa que pueda llevar, el saco de dormir, mi cantimplora para poder ir degustando las aguas de las zonas que recorra, la gorra, mapas, plato, vaso, cubiertos, navaja multiusos y otras cosas necesarias. Llevare mi antigua cámara, con la que he descubierto multitud de detalles que he plasmado en mis diapositivas. Esas pequeñas imágenes encerradas en un marco, que con mucha pena dejaré en mi refugio. Esa buhardilla antigua del centro de Madrid, que ha conocido reuniones con los amigos, charlas, discusiones y que ahora quedara llena de recuerdos, en sus estanterías, en sus cajones, en sus paredes, pero vacía, y quien sabe si tendré que venderla, para poder continuar mi viaje. Ese viaje que no había pensado, que no había planificado, ya que, no había en mi pensamiento espacio para el despido laboral.

Pero ahora, no he de pensar en eso, he de pensar en caminar, solo en caminar, así que tendré que preparar la mochila, y meter todo bien apretado, como hace años, colocando el peso en la parte inferior y cerca de la espalda y el resto, esos pequeños huecos cerrados con los calcetines, las camisetas, la ropa en general, para que todo quede compacto. No he de olvidar mi pequeño botiquín, ese botiquín que me salvará de las ampollas, de los dolores de cabeza, de los cortes, del dolor de estomago, ese estomago que casi se queda sin flora intestinal, debido a mi enfermedad, esa enfermedad que no me encontraban, que me debilitaba, que acababa con mi vida poco a poco, que me agotaba, que me llego a dejar sin casi hemoglobina en la sangre. Pero espero que ahora que se la enfermedad crónica que padezco, sepa controlarla y pueda realizar mi caminar sin gluten.

 #escribimoslovivido
© V.M.Damián

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