martes, 6 de diciembre de 2016

Caminando por la Quinta de Torre Arias. Una finca palaciega y agrícola del siglo XVI a escasos 8 kilómetros de la Puerta del Sol de Madrid.

En Madrid, había unos niños, que nacieron alrededor de los años sesenta del pasado siglo, y  ahora de adultos, les ha hecho mucha ilusión el haber visto las puertas abiertas de esta finca palaciega y agrícola de Madrid conocida como Quinta de Torre Arias, aunque ha tenido varios a lo largo de su historia. Y es que desde pequeños, cuando por delante de sus puestas aún pasaba el tranvía por los adoquines de la carretera de Aragón (luego Av. de Aragón), ya fuera subidos en en ese tranvía hacia Canillejas, en autobús hacia Barajas, en coche, siempre les llamaba la atención esa altas puertas de hierro forjado, junto a la casa de peones camineros, que solo les dejaba ver un gran paseo de tierra, una bonita casa de ladrillo rojo y un gran pino. Y sus padres les contaban la historia de los habitantes de esta quinta, como con anterioridad había hecho con los de El Capricho. La carretera, con el paso del tiempo se convirtió en calle de Alcalá, pero las puertas del número 551 continuaban cerradas.

QUINTA TORRE ARIAS CAMINAR SIN GLUTEN

Esos niños, fueron creciendo y un buen día se enteraron que esa finca, pasaría a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid, y disfrute de sus ciudadanos, mediante un acuerdo firmado por los propietarios y el entonces alcalde D. Enrique Tierno Galvan. Siempre esperaron pacientemente que esas puertas se abrieran para conocer su interior. Lo que nunca podrían esperar, es que tras el fallecimiento de su última propietaria Dña. Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher (VIII Condesa de Torre Arias fallecida el 1 de octubre de 2012)  y  con anterioridad el de sus marido D. Julio Peláez de Avedaño (Ingeniero de Ciencias Físicas que fallecido en 2003), y dado que habían firmado el 30 de julio de 1986 el convenio por el que donaba la finca tras el fallecimiento de ambos al Ayuntamiento de Madrid, cuya posesión se formalizo el 19 de junio de 2013, y que de no remediarse pudiera haber caido en manos privadas para construir una universidad.




PUERTA PRINCIPAL QUINTA TORRE ARIAS

Y es que la por entonces alcaldesa de Madrid Ana Botella y su equipo, planificaron e intentaron ceder a la Universidad de Navarra la finca para instalar esta universidad en Madrid, y es que su situación está muy próxima a los terrenos donde en la actualidad se está construyendo la Clínica Universidad de Navarra, y que podéis observar en la parte superior izquierda de esta fotografía de Google Earth cuyas imágenes son de 25 de julio de 2015, y donde hemos remarcado en rojo el perímetro de la Quinta Torre Arias.

Vista Google Earth de feha 25 julio 2015 de Quinta Torre Arias
Vista Google Earth de feha 25 julio 2015 de Quinta Torre Arias
Al final, gracias a la perseverancia de concejales de Izquierda Unida del Distrito Barajas-Canillejas, y la Plataforma Ciudadana Quinta Torre Arias, que presentó denuncias y ganó los juicios contra la anterior Corporación Municipal, la decisión de la Universidad de Navarra de continuar con el proyecto, y el cambio de representantes en el Ayuntamiento de Madrid, que desde el primer momento se comprometieron a cumplir el convenio firmado en tiempos de Tierno Galvan. Así, el pasado domingo 27 de noviembre, Manuela Carmena (Alcaldesa de Madrid), junto con Inés Sabanés (Delegada de Medio Ambiente y Movilidad), así como Marta Gómez Lahoz (Concejal del distrito San Blas-Canillejas), participaron en la inauguración oficial y apertura parcial al público de este espacio verde, paisajístico e histórico de Madrid.



Esos niños que durante tantos años miraban esa puerta, y esa bonita casa de guardeses, crecieron, y por distintos motivos no pudieron acudir los días que se abrieron al público los jardines, pero sí lo hizo su hija y les pasó una serie de fotografías, entre ellas la de la fachada del palacio tomada el día 5 de julio de  2015.


Tampoco pudieron acudir el día de la inauguración, pero lo hicieron al sábado siguiente. Un día gris y frío, no muy bueno para hacer fotografías, pero si para caminar y apreciar los colores del otoño de esas 51 especies de árboles que se encuentran en esta quinta. Y esa sensación de atravesar la puerta, pasar junto a la casa de la dentrada o de los guardeses y caminar por ese camino en dirección al palacio


Casa de los guardeses Quinta de Torre Arias
Casa de la entrada o de los guardeses

La verdad, es que al cruzar la puerta, al detenerse ante la casa de los guardeses, también recordaron a sus padres, a los que también les hubiera gustado conocer por dentro esta finca cuyos muros y puertas conocían en sus paseos o montados en bicicleta, cuando aún era pueblo Canillejas (fundado en el siglo XIII) y  contaba con muy pocos habitantes. Mucho antes de que el 24 de junio de 1949 pasara a ser incluido en el distrito de San Blas, y posteriormente en el 2012 se cambiara el nombre del distrito por San Blas-Canillejas.

Arte con troncos en Quint Torre Arias
Arte con troncos en Quint Torre Arias

Miraron frente a la casa de los guardeses, para apreciar una pradera verde, rodeada de árboles y separada solo de la calle de Alcalá por el alto muro, en el que recientemente han realizado una obra  de arte con troncos cortados. Un paisaje, que con el día fresco y sombrío, parecía más una postal de Londres, que de la ciudad de Madrid

Pradera Quinta Torre Arias Madrid
Pradera Quinta Torre Arias Madrid
Y junto a la casa de los guardeses, un bonito y colorista aparcamiento de bicicletas, que esperan se llene de ellas, y se vigilen, para que el paseo se realice a pie, ya que para montar en bicicleta existen otros lugares no muy lejanos. Pero, que se acondicionen los caminos para que las personas con movilidad reducida puedan utilizarlos, en sus sillas u otro medio que les facilite la visita. Ya que este lugar histórico tiene que cuidarse de una forma similar a como se hace con El Capricho.



Y caminando por un césped muy húmedo, que denota la riqueza del suelo que pisaban, llegaron casi en un vértice de la finca, al gran ejemplar de encina, que se estima tiene más de 300 años.

Encina de 300 años Quinta Torre Arias
Encina de 300 años Quinta Torre Arias
Volvieron al sendero principal, para ascender hacia la fachada principal del palacio, pasando junto al antiguo invernadero, protegido por palmeras.


Lamentablemente, el invernadero como casi todas las construcciones de esta finca, han sufrido el paso del tiempo abandonadas, sin mantenimiento, sin cuidados... Y la naturaleza, se ha adueñado de esta estructura de hierro.

Invernadero abandonado en Quinta de Torre Arias
Invernadero abandonado en Quinta de Torre Arias

Y en un extremo del invernadero, un banco oxidado, viejo,  abandonado, lleno de belleza en su forja, y posiblemente de historia si nos la pudiera contar de todasa y cada una  de las personas que se han sentado en el.

Banco de hierro forjado en Quinta Torre Arias
Banco de hierro forjado en Quinta Torre Arias
Continuaron su caminar, hacia el Palacio no pudiendo hasta el mismo, ya que es encuentra en obras para proteger en primer lugar el tejado, y evitar daños mayores en su interior. Y es que parece que desde la firma del convenio en 1986 nadie se ha preocupado de su cuidado, y mantenimiento.

Fachada del palacio Quinta de Torre Arias Diciembre 2016
Fachada del palacio Quinta de Torre Arias Diciembre 2016

Continuaron su caminar, para acercarse a las ruinas de la “Casa de las Patatas”, comida por la maleza, y por las varas del rosal de pitiminí, que seguramente estará esplendoroso en primavera.

Casa de las patatas de la Quinta de Torre Arias
Casa de las patatas
La senda les llevó, a las proximidades de una “Balsa de agua”, y es que en esta finca el aprovechamiento del agua desde sus inicios fue muy importante. Y no muy lejos de la balsa, se encuentra la Fuente de La Minaya, de donde mana agua por tres caños, que según parece procede de la antigua traída de aguas a Madrid, y que sin explicación alguna a esta finca todavia llegan.

Fuente Minaya de Quinta de Torre Arias
Fuente La Minaya de Quinta de Torre Arias

Con el día gris, queriendo dejar pasar el sol entre las nubes, continuaron su caminar, y volvieron a ver un “colgador  ó farola de candil”, donde se supone se colgaban las lámparas de aceite para iluminar el camino.

Colgador o farola de candil de Quinta Torre Arias
Colgador o farola de candil de Quinta Torre Arias

Y al poco, llegaron a la zona de "La Vaquería”, donde los edificios están lamentablemente en ruinas, y se aprecia la intención de algunas personas de espoliar todo lo de valor que pudieran encontrar, como las rejas de hierro.

Vaqueria de la Quinta de Torre Arias de Madrid
Vaqueria de la Quinta de Torre Arias

No pudieron continuar hacia el “Acceso Norte”, el “Deposito de Agua”, el “Algibe”, el “Estanque” y el resto de instalaciones, ya que todo se encontraba vallado para poder realizar las obras de rehabilitación. Pero si pudieron admirar aunque fuera con andamios el resto del edificio y del palacio desde otro ángulo

Fachada lateral de Palacio Quinta de Torre Arias
Fachada oeste del Palacio Quinta de Torre Arias

Ya de regreso hacia la puerta principal, se desviaron a ver la zona de huertos, y el simpático espantapájaros que han colocado recientemente, con una chapa donde se puede leer: "No a la violencia contra las mujeres"



Y es que como pudieron ver en el cartel informativo, esta Quinta de Torre Arias, cuanta con muchos edificios y zonas interesantes. Y es que hay que olvidar que era una finca palaciega y agrícola. Como estos pilones que se encuentran en las proximidades de la Fuente Minaya. Y que en la actualidad tiene sobre ellos un muñeco construido con tiestos, junto a un pobre cartel con un texto donde se puede leer un frase extraida del libro Quintas de Recreo se Miguel Lasso de la Vega: "El conde D. Iñigo de la Cruz, encargó en 1725 a un maestro alfarero de Alcorcón, doscientos tiestos para el adorno generlizado de los jardines"



Esta pareja de niños, que habían esperado tantos años en poder atravesar esas puertas de forja, y caminar por los senderos de la Quinta de Torre Arias, salieron sorprendidos de todo lo que ese vallado perimetral ocultaba. Ya conocían su historia, pero no esperaban encontrarse con tanto deterioro en los últimos años. Aunque a la vez estaban felices, de que la especulación urbanística, la destrucción de la historia, y la mala gestión no hayan tenido éxito, y ahora los madrileños, y todos los que visiten esta ciudad pueden contemplar esta quinta palaciega y agrícola del siglo XVI, con sus 18 hectáreas de terreno, a escasos 8 kilómetros de la Puerta del Sol.

Camino otoñal en Quinta de Torre Arias
Camino otoñal en Quinta de Torre Arias


DEDICATORIA:

Permitirnos que dediquemos esta entrada a: nuestros hijos, a nuestros padres, nuestros abuelos, y bisabuelos, que desde principios del siglo XX residieron en la zona este de Madrid, y que al igual que los niños de esta historia, siempre quisieron caminar por esta finca, y conocer toda su historia. Algunos lo hemos conseguido, otros no llegaron a conseguir ese sueño.

CAMINOTAS:

Si os apetece ampliar mas sobre esta maravillosa e histórica finca, no dejéis de leer el PDF “Informe Torre Arias”, de fecha 3 de julio de 2014, realizado por Alberto Tellería Bartolomé (Vocal Técnico de Madrid, Ciudadana y Patrimonio), un gran informe sobre el pasado y lo que se espera de este espacio madrileño recuperado para el “Pueblo de Madrid ó de Los Madriles”.

Con toda seguridad, volveremos a caminar muchas veces entre estos árboles de la Quinta de Torre Arias, y esperamos poder llegar a conocer el interior del maravilloso palacio de estilo victoriano.


#escribimoslovivido.

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