jueves, 23 de julio de 2015

Sentimientos, recuerdos y música en la Casa-Museo de Miguel Hernandez en Orihuela (Alicante)

El pasado 28 de marzo, se cumplieron 73 años del fallecimiento en la carcel de Alicante, del gran poeta Miguel Hernandez. Y dado que el pasado año estuvimos visitando la Casa Museo de Miguel Hernandez, en la que vivió junto con sus padres y hermanos, hasta que compartió otra con su amada Josefina.


Ese lugar, esa casa, es un entrañable museo, nos ha parecido un buen momento para escribir lo que vivimos (#escribimoslovivido) y sentimos en este lugar lleno de recuerdos, donde se encuentra su famoso huerto, su higuera centenaria, su vida de cabrero, su niñez, su juventud, sus inicios… Un lugar muy especial para los amantes de la poesía y de la figura de Miguel Hernandez.


La verdad, al pasar el umbral de la puerta, junto con el grupo de amigos con los que compartimos esta experiencia sensorial en Orihuela; y el guía Tomas Serna, relatándonos la  historia de la familia de Miguel Hernandez en esta casa, a la vez que escuchábamos las canciones de Joan Manuel Serrat, hizo que en ese momento, sintiéramos almo muy especial, unos sentimientos difíciles de transmitir, pero inolvidables.



Al entrar, nos encontramos con una entrada distribuidor, con acceso a varias estancias de las casa, entre ellas a la izquierda una pequeña sala de estar y habitación de los padres; de frente: cocina y acceso al patio, establos y huerta; y a la derecha, habitación de la hermana,  y de los chicos.





Todas estas estancias están llenas de recuerdos del poeta, de fotografías, de muebles de su época, y muy bien rehabilitada. 


La casa tiene dos zonas de cocina, muy bien ambientadas.


Pero, el paso de la cocina, al patio, de aquí a los establos, y de aquí, al huerto.  Unos detalles de una época, de una manera de vivir con la naturaleza.


Posiblemente fue lo que más nos gustó, ya que nos imaginamos a ese niño yuntero, a ese cabrero: caminando bajo la parra, sacando agua del pozo, dando de comer forraje al ganado, o echándose la siesta junto a la higuera centenaria de la que escribió en el Poema Huerto mío:



“Mi carne, contra el tronco, se apodera, 
en la siesta del día
de la vida, del peso de la higuera,
¡tanto! que se diría,
al divorciarlas, que es de carne mía”

O también saliendo al monte San Miguel, por la puerta de los establos, para caminar junto a sus cabras, por esos caminos que tan bien conocía y expresaba:


“Conozco bien los caminos
conozco los caminantes
del mar, del fuego, del sueño,
de la tierra, de los aires.
Que estás dentro de mi sangre”

La casa no es muy grande, pero muy bien situada para el trabajo de cabrero, y para poder acudir a la escuela que tenía al lado. Aunque, esta cercanía a la escuela, fue a la vez lo que le causo frustración, al ver que cuando tuvo que dejar los estudios por imposición de su padre, y mientras el caminaba hacia el monte, o hacia el palmeral, sus antiguos compañeros de pupitre continuaban estudiando al lado de su casa.



La visita a esta Casa Museo, a este rincón para la imaginación, para los recuerdos de este gran poeta, fue un broche al gran evento #DNC2014CV organizado por Acecova y Celiacos de Vega Baja, de las que hemos escrito varias entradas en este blog.


Está claro, que tenemos que volver a caminar por las calles de Orihuela, a caminar entre esas "Palmera levantina" y a visitar esos lugares que no pudimos ver, pasear por el palmeral… y volver a la Casa-Museo de Miguel Hernandez. Y es que Orihuela, le debe mucho a Miguel Hernandez, ya que con su frase, que ha hecho que se conozca en todo el mundo: 


“En Orihuela, su pueblo y el mío…” 

#escribimoslovivido


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...