sábado, 21 de marzo de 2015

Churros sin gluten, y otras delicias en los puestos ambulantes de “A Bocados” #HuescaSinGluten

El olor, la textura, el sabor de los churros, es algo que nos viene desde nuestra infancia, y nos trae recuerdo a desayuno familiar de domingo, con esa leche cocida, con su nata, y algún que otro día chocolate. Y es que uno de nuestros abuelos, los domingos, se levantaba pronto, para acercarse a la churrería del barrio, y traer enlazados con una rama de junco, esos exquisitos churros recién hechos, y algunas porras que también gustaban en la familia.


Esos sabores, esas texturas… tras el diagnóstico de enfermedad celíaca, y tener que llevar de por vida una dieta sin gluten, pasaron a ser una parte más de nuestros recuerdos gastronómicos, de esas cosas que ya no podíamos comer. Pero eso, como muchas otras cosas para los celíacos, han cambiando, aunque aún falta mucho camino por recorrer para la normalización del Colectivo Celiaco.




Por eso, cuando estuvimos en la ciudad de Huesca, y descubrimos el puesto ambulante de “A Bocados”, no pudimos, ni quisimos, dejar de comer unos churros sin gluten. Ya no se atan con junco, se sirven en bolsa o cucurucho de papel, pero os podemos asegurar, que los churros de A Bocados nos encantaron, por su sabor, su textura y al no ser muy aceitosos.


Habíamos comido algunos churros sin gluten, pero estos son distintos, se ve que tras su elaboración está la experiencia de varias generaciones de churreros, de esos que sujetaban con ambas manos la churrera cargada de masa, y ejercían una fuerte, contínua y controlada presión sobre el embolo de madera, para hacer cada uno de los churros. Ahora, ya no se emplean esas churreras, los churreros no tienen que hacer tanto ejercicio para extraer los churros, y muchos de ellos ya no les dan ni forma. Pero, os podemos asegurar que estos churros de A Bocados están exquisitos, y no tienen nada que envidiar a los de antes con gluten.


Pero, además de la churrería, A Bocados, tiene otro establecimiento donde elaboran sin gluten: gofres, crepês… y que están igualmente exquisitos.


Está claro, que  en a ciudad de Huesca, los celíacos encontramos la magia de caminar, tapear sin gluten por bares y restaurantes.



Y es que esta ciudad es un paraíso para los celíacos, ya que podemos comenzar el día degustando unos churros; tomar el aperitivo con una buena tapa sin gluten; almorzar en la gran variedad de restaurantes con carta apta para celíacos; merendar en esas bonitas pastelerías; y cenar sin ningún problema, armonizando con un buen vino de Somontano. #HuescaSinGluten


Os recomendamos que si vais por Huesca – nosotros tenemos que volver -, no dudéis en informaros donde se encuentra situado el quiosco de “A Bocados” para disfrutar de sus elaboraciones, y si es posible de sus churros, bocado tras bocado.


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