martes, 25 de febrero de 2014

Una pastelería siempre es un tentación. Singlutentaciones aún más #Madrid #Singluten

De pequeños disfrutamos mucho de las pastelerías, de sus escaparates en los que nuestras narices se pegaban a sus cristales viendo esas maravillas estupendamente colocadas para tentarnos a entrar, y disfrutar de su sabor. Por eso, nos ha gustado mucho el nombre de “Singlutentaciones”, ya que mantiene lo que siempre ha sido una pastelería: La tentación.



Y la verdad, es que pasear por la calle Mateo Inurria de Madrid, y encontrarse con el escaparate de la pastelería “Singlutentaciones”, es toda una tentación, ya que sus elaboraciones, son dignas de admirar por lo artística de cada una de ellas, y luego por su sabor. 



Ya habíamos probado los mini cupcakes de Gabriela, pero tras la “Tertulia sin gluten: Harinas panificables, nuestro reto”, parte de los participantes nos reunimos en esta pastelería, para disfrutar de los sabores, colores y variedad de sus dulces y no dulces.


Curiosamente, además, este local, para algunos de nosotros tiene una historia muy especial de aquella época de jóvenes, de pandilla, de los inicios en la montaña, en la escalada. Ya que antes de tener coche, este era nuestro punto de reunión de madrugada, al ser la sede de  la empresa de autocares, que nos trasladaba a Manzanares El Real, y desde allí caminar y escalar por La Pedriza, esa escuela de amigos y de la vida. 

Así, que volver al cabo de muchos años a este local, y ya no encontrarnos con sus ventanillas, los cristales translucidos, esos sillones de escay burdeos, las mochilas, las botas, los cascos y cuerdas de escalada. En su lugar encontramos una pastelería muy acogedora, con un bonito diseño, blanca y a la vez colorista, con recuerdos en sus paredes, y mesas o estanterías llenas de polvorones, tartas, galletas, cupcakes, pasteles, alfajores, polvorones, hojaldres, pastas de té, Apple pie, carrot cake…  Pero también salados, como empanadas y quiches. Y un gran ventanal que nos permite ver el obrador o zona del taller de pastelería donde Gabriela Marchesotti elabora esas maravillas…

¡Y todo sin gluten! 



Es un gusto ver como poco a poco en la ciudad de Madrid, se pueden encontrar distintas pastelerías aptas para celíacos, cada una con una manera muy peculiar de trabajar, con unos productos y locales distintos, con situación en distintos barrios; lo que hace que los celíacos tengamos la posibilidad de disfrutar como cuando éramos pequeños de esos sabores y texturas tan especiales que encontramos en las pastelerías  y volvamos a pegar nuestras narices a sus cristales, recordando cuando éramos unos niños y niñas, y luego pasar a degustar sus elaboraciones.


¡Gracias a todas estas pastelerías que endulzáis la vida a los celíacos!

#escribimoslovivido

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