domingo, 22 de abril de 2007

LA PEDRIZA, UN LUGAR PARA CAMINAR...

El pasado viernes, dado que teníamos la posibilidad de dejar nuestras obligaciones a las 14 h. los más mayores de esta familia, entre otras cosas con el fin de mitigar el estrés, nos dirigimos a caminar sin gluten por una de las zonas que más amamos de la Sierra del Guadarrama, un lugar que fue para nosotros escuela de escalada, lugar de encuentro con los amigos, vivac durante muchas noches, escaldas por su hermosas paredes, senderismo por su laderas, y que no es otro lugar que … La Pedriza, situada en la Cuenca en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.



Por eso y como siempre nos ocurre a los celíacos, el día anterior tuvimos que prever que comeríamos, ya que no queríamos ir a un restaurante y perder tiempo, así que nos hicimos unos buenos panes para degustar algo que a muchos les puede parecer simple, pero que para los celíacos durante una época puede llegar a ser un sueño… un bocadillo.

Dejamos nuestro coche en Canto Cochino, con el fin de realizar una senda que hacía tiempo no realizábamos, con el fin de llegar hasta el Collado de la Dehesilla

Así que, una vez pasado el puente sobre el serrano río Manzanares, que aquí aún es limpio, saltarín, luminoso y desconoce lo que le espera aguas abajo, a su paso por la ciudad de Madrid, cogimos el camino que todos conocemos como “la autopista”, y sin caminar mucho, nos detuvimos junto al Arroyo de la Majadilla, en unas piedras que parecen estar dispuestas para comer con tranquilidad, bajo los pinos, casi dentro del agua remansada, que al poco se convierte en saltarina y frente a la “Pradera de los lobos”, y bajo la gran figura del risco de “Peña Sirio”.

Allí, acompañados además por el trinar de los pájaros y el volar de preciosas mariposas amarillas, degustamos un nuestro pan sin gluten, acompañado con unos estupendos tomates (de los que aún saben a tomate) y con un exquisito jamón de Teruel, porque la provincia de Teruel, además de tener unos paisajes y unas gentes excelentes, tiene unos exquisitos jamones. Y es que sea cual sea la D.O. del jamón español , además de ser un producto tradicional, es un alimento que los celíacos podemos degustar sin peligro alguno en muchas recetas.

Después de recargar el estómago, continuamos nuestro caminar siempre por la ribera derecha del Arroyo de la Majadilla, hasta que un ruido nos sorprendió… eran unos ejemplares de cabra hispánica, que caminaban muy cerca de nuestro sendero, se pararon, se volvieron y nos miraron desafiantes. La verdad es que poder caminar sin aglomeraciones por estos paisajes graníticos y poder observar tan cerca de estos animales, es un verdadero privilegio.

Al poco llegamos al puente y lo cruzamos para llegar al “Prao Peluca”, junto al Refugio Giner de los Ríos, desde allí realizamos una fotografía panorámica, comenzando por la izquierda por canchos o peñas, que hace años escalábamos y que tienen nombres como: “Cancho de los Muertos”, Peña Horcajo”, “El Pajarito”, “La Vela”, “La Campana”, “El elefante”, “Las Torres”, “Las Buitreras”, y muchos más riscos.


Realizamos una parada, para refrescar nuestra sed en la fuente Pedro Acuña y ya entre jaras y algún que otro pino, caminamos hasta llegar a la base de la gran mole de “El Tolmo”, un gigantesco canto rodado que con sus más de 18 metros de altura y 800 toneladas de peso, descansa en medio de una pradera, casi en la confluencia del Arroyo de la Dehesilla, con el arroyo de la Majadilla. Y donde hace ya unos años, trepabamos y vivaqueabamos alguna que otra noche al abrigo de su techo y a la luz de la luna.



Las nubes comenzaron a hacer presencia, y nos recordaron que cuando se comienzan a posar sobre la “cabeza” del risco del Pájaro, y más en estas fechas primaverales, la tormenta puede hacer presencia, así que caminamos hacía el risco del “Trípode”, con el fin de encontrar de nuevo la “Autopista”.



Cuando caminabamos, entre los pinares, nos encontramos con un precioso perro, que detuvo su caminar y miró hacia su dueño, que no era otro que Guzmán García Vázquez, que tiraba de su burra cargada con provisiones para realizar su trabajo de guarda del refugio Giner de los Ríos, conversamos con él y le preguntamos por un antigua y común amigo apodado “Lenon”. Despues, ya todo de bajada, mientras que el cielo se teñía gris, llegamos a nuestro coche y desde allí pensabamos acercarnos al castillo de Manzanares el Real, donde habían puesto un mercado medieval, con torneo de caballeros y cetrería, pero el cielo tronó y cuando pasábamos el Collado de Quebrantaherraduras, comenzó una fuerte tormenta, que nos hizo desistir.

Ha sido un caminar sin gluten maravilloso entre los riscos de La Pedriza, y con poca gente (cosa rara), con muchos recuerdos, con mucha luz, y ante todo… contra el estrés.

 #escribimoslovivido
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